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Qué encontraron en el pendrive que dejó La Tota Santillán antes de morir
La muerte de La Tota Santillán volvió a quedar envuelta en preguntas por la aparición de un objeto que hasta ahora no estaba en el centro de la escena. En medio de la investigación reabierta, surgió la versión de un pendrive que el conductor habría dejado antes de morir y que podría contener material relevante para reconstruir sus últimos días.
El dato tomó fuerza a partir de lo que contó Juan Etchegoyen en su ciclo, donde habló de un elemento reservado que estaba en manos de alguien cercano al animador. “La data que me dan es la siguiente: La Tota le dejó un pendrive a una persona de su confianza donde podría haber material importante”, expresó el periodista al aire, instalando una nueva línea de atención sobre la causa.
Lo que rodea a ese dispositivo también sumó intriga. Según trascendió, La Tota Santillán tenía una “cajita donde guardaba” distintos objetos de valor personal, y sería justamente de ese espacio de donde salió esta memoria. Ese detalle no es menor, porque refuerza la idea de que no se trataba de un archivo perdido ni de un elemento cualquiera, sino de algo que habría quedado preservado por decisión del propio conductor.
A partir de ahí, el foco se desplazó al contenido. Todavía no se informó de manera oficial qué hay dentro del pendrive ni si efectivamente aporta una prueba concreta, pero la expectativa creció porque podría haber imágenes, videos o datos sensibles sobre el contexto previo a su muerte. En ese sentido, Etchegoyen agregó: “Apareció este pendrive acompañado de una memoria que en las próximas horas me contarán si existe alguna información importante o no”.
La posibilidad de que ese material aporte claridad cobra todavía más peso porque la causa tuvo movimientos en los últimos meses. El expediente se volvió a activar con el objetivo de despejar dudas que nunca terminaron de cerrarse alrededor de la muerte del ex conductor, un caso que desde el comienzo quedó atravesado por versiones cruzadas, hipótesis opuestas y un clima de fuerte conmoción en su entorno.
Esa necesidad de llegar a una conclusión firme ya había sido planteada por la representación legal de la familia. En agosto de 2025, Juan Pablo Merlo, abogado de los hijos de La Tota Santillán, fue terminante al explicar qué buscaban con la reapertura del caso: “Es para saber realmente qué pasó, si fue un asesinato o si fue un suicidio. Queremos tener una sola versión”.
La Tota Santillán fue hallado muerto en su casa de Castelar el 22 de septiembre de 2024, a los 57 años. La autopsia indicó un síndrome asfíctico y un cuadro de quemaduras gravísimo. Ahora, con este pendrive bajo análisis, la investigación vuelve a abrir una puerta que parecía cerrada.