2026-03-24

A 50 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO

La mayoría de los condenados por delitos de lesa humanidad cumplen su pena en la casa

El Golpe cívico-militar que tuvo su inicio el 24 de marzo de 1976 y vio su final hacia 1983 es una de las heridas más profundas en la historia de la Argentina.

La conmemoración de los 50 años del golpe cívico-militar de 1976 en Argentina marca un sombrío recuerdo de uno de los capítulos más oscuros en la historia del país. En este contexto, un reciente informe judicial destaca una brecha alarmante en la búsqueda de justicia con respecto a los delitos de lesa humanidad cometidos durante ese período.

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Desde la reanudación de los juicios en 2006, los tribunales argentinos han declarado 361 veredictos principalmente relacionados con estos delitos, resultando en 1,231 condenas y 250 absoluciones. Sin embargo, lo que ha causado asombro y molestia es la cantidad significativa de condenados que cumplen sus penas en arresto domiciliario. De los 504 condenados actualmente detenidos por estas atrocidades, 425, equivalentes al 80%, gozan del beneficio de la prisión domiciliaria. Este hecho genera sentimientos encontrados, particularmente para los sobrevivientes y familiares de las víctimas, quienes sienten que todavía hay un largo camino por recorrer hacia una verdadera justicia.

La Unidad Penitenciaria N° 34, situada en Campo de Mayo, alberga a 61 detenidos, mientras que solo 18 se encuentran en otros establecimientos penitenciarios. El contraste entre la cantidad de personas encarceladas y aquellas en libertad se amplía. Una representación gráfica difundida por la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad muestra que en 2026, casi 1.582 personas permanece en libertad bajo investigación. Este número representa la mayor brecha registrada desde 2015 debido a la continua reducción de individuos detenidos.

A pesar de las acciones judiciales emprendidas, cerca de 300 individuos enfrentan procesos judiciales en curso en varias jurisdicciones, y más de 282 casos están en fase de investigación preliminar. Existen 517 implicados por la justicia quienes no han sido aún formalmente imputados, y 76 ya han sido indagados con expectativas de una resolución sobre su situación jurídica. También, existe una cifra estable de 33 prófugos desde tiempos previos.

Estas cifras resaltan las deficiencias en el sistema judicial argentino respecto del enjuiciamiento de crímenes contra la humanidad. Existen aún piezas pendientes para resolver este puzzle complejo, donde el dimensionamiento de la prisión domiciliaria sobre la cárcel activa para los atrocidades del pasado genera debates.

Una sociedad que refleja sobre su pasado en busca de justicia todavía encuentra baches significativos. Sin embargo, el firme deseo por la verdad y la reparación impulsa el compromiso colectivo para asegurar que estos delitos nefastos no se borren de la memoria ni queden sin castigo, avanzando silenciosamente hacia la reconciliación histórica tan necesaria.

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