2026-03-23

A 50 AÑOS DEL GOLPE

Sobrevivió a la dictadura y fue concejal en democracia en Bariloche: "En el peor momento pensé en mis padres"

El exconcejal de Bariloche reconstruye el horror vivido en un centro clandestino de Córdoba y su decisión de comprometerse con la democracia tras salvar su vida.

A medio siglo del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, Enrique Mogensen comparte una historia que combina heridas profundas y un compromiso muy valiente con la democracia. Es contador y fue vicepresidente del Concejo Municipal de Bariloche en el regreso democrático. Pero antes de eso, tuvo que atravesar los ardorosos dolores de la dictadura. "Fue la peor pesadilla de mi vida", sintetiza en una charla en El Cordillerano Radio 93.7.

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En 1976 vivía en una casa de estudiantes en Córdoba junto a su hermano, que cursaba Bioquímica. Una madrugada, cerca de las tres, el horror tiró la puerta abajo. “Entraron de noche. Te ponen contra la pared, te empiezan a golpear, te vendan los ojos. No quieren que los veas. Y fingen las voces. Son tan valientes…”, ironiza.

A él y a otros jóvenes los subieron a un colectivo. Los obligaron a tirarse al piso mientras los represores caminaban sobre sus cuerpos. “Nos daban a elegir con qué nos mataban. ‘Tenemos 38, 9 milímetros, Ithaca…’”, recuerda.

En ese momento, de un miedo absoluto, dos personas aparecían constantemente en su mente. “Pensaba en mis padres. Me habían mandado a estudiar. Y se iban a encontrar en el diario diciendo que era guerrillero, porque eso era lo que hacían”, dice, todavía conmovido.

El contexto era brutal. Apenas una semana antes, a pocas cuadras de su casa, 12 estudiantes de Arquitectura habían sido secuestrados y asesinados. Dice que “los llevaron al campo y no supimos más de ellos. Los conocíamos”. 

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En un descampado, con la cabeza pegada a la tierra, escuchó a la persona que estaba a cargo del operativo. Hablaba con su superior por walkie talkie: “Tenemos los paquetes listos. ¿Procedemos?”. La respuesta llegó cargada de furia: no podían seguir matando. El asesinato de los estudiantes había generado repercusiones internacionales y problemas diplomáticos. “Hay orden de que por 30 días no hay que matar a nadie”, oyó Mogensen. El destino que parecía inevitable para Enrique tuvo un giro milagroso. 

Finalmente, lo trasladaron a un centro de detención en Córdoba. Allí comenzó el calvario. "Te ponían en una mesa de mármol, te desnudaban. Era julio. Balde de agua fría y picana. Sabíamos que había que morderse la lengua para no morir”, describe. Mientras algunos detenidos morían bajo tortura, los represores se reían. La ominosa escena no podía tener más crueldad. 

Una de las historias que más lo marcó fue la de una pareja de hermanos. “Él gritaba que lo maten a él, pero no a su hermana. Y le respondieron: ‘no te preocupes, que acá es por turno’”. A ella la obligaban a firmar una declaración falsa contra su novio. Se negó. La tortura continuó hasta que murió.

"Soy una persona de fe. Siempre creí en Dios", dice Mogensen. Así atravesó el infierno. 

En 1979 llegó a Bariloche. Buscó a quien había sido su profesor en la secundaria, el dirigente radical Osvaldo Álvarez Guerrero. En plena dictadura, cuando los partidos políticos estaban prohibidos, decidieron dar un paso muy valiente: fundar un comité de la Unión Cívica Radical.

“No solo lo hicimos, lo publicamos en el diario. Sabíamos que al día siguiente podíamos tener problemas”, recuerda Enrique. Fue el 5 de septiembre de 1981. Según sostiene, se trató del primer comité radical en el país en ese contexto. “Andábamos siempre escondidos. Cada dependencia militar tenía su servicio de inteligencia. Los teléfonos estaban pinchados”.

Con el regreso de la democracia, apostó al liderazgo de Raúl Alfonsín y llegó a ser concejal de Bariloche, donde ocupó la vicepresidencia del cuerpo. Además, fue presidente del Comité UCR Bariloche 1983-1985. 

Enrique eligió comprometerse con la democracia más allá de las interminables descargas eléctricas de la dictadura. Nada lo detuvo. “Yo era consciente de que a mí me habían regalado la vida. Por eso sentí que tenía que hacer algo por la democracia. Por eso lo hizo”. 

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