ENTREVISTA A JULIO “YEYE” GIANELLI, UN TRABAJADOR ORILLERO
Semana de la Memoria: fierros que invitan a reflexionar
En la sala Frey, las obras del escultor Julio “Yeye” Gianelli, en el marco de la muestra Cincuentaño (nombre que alude a los cincuenta años que se cumplen del golpe que dio lugar a la última dictadura), impresionan.
El hierro, esparcido en doce piezas —varias de ellas de gran tamaño—, cautiva. Es el peso de la materia, pero, también, el de la memoria que encierran.
Los títulos (y, en varios casos, subtítulos) que acompañan a las figuras que se despliegan en ese rincón de Bariloche complementan el sentido que el artista ideó para sus invenciones.
Un detalle de la obra Milagrantes; detrás, la gente.
Hay obras que pueden sentirse que refieren plenamente a la etapa dictatorial, como No tiene nombre, donde un avión representa los vuelos de la muerte, y otras, como Milagrantes, la intención, claramente, es exponer una problemática que ha atravesado épocas y países. Puntualmente, al referirse al vocablo que escogió para la última creación citada, Gianelli expresa: “Es un neologismo entre milagros y los inmigrantes; hay doscientos millones de personas en esa condición, buscando por el mundo cómo mejorarse la vida”. Igualmente, debe ponerse el ojo en la importancia de las palabras que sirven de acompañamiento al título: “Marchan decididos hacia donde se acumula perversa y bulímicamente lo que les saquearon”. “El famoso sueño americano, donde la gente va en búsqueda de algo que nunca o casi nunca sucede”, acota el creador.
La representación de los vuelos de la muerte.
UN CAMINO LARGO
“Yo he sido siempre un militante, en política pero también como trabajador de la cultura”, se presenta Yeye.
Atestigua setenta años, pero advierte que el camino en la lucha no tiene edad. “Los hombres que se oponen a estos regímenes totalitarios no son jóvenes ni viejos, porque, para resistir, hay que ser nuevo todos los días”, dice, y la opinión remite a, según su parecer, un eco actual de ciertos puntos de la barbarie que existió durante los años de plomo. “Aquella embestida sigue teniendo vigencia de la mano de estos energúmenos”, completa el concepto.
Luego, evoca sus orígenes: “Soy de Balcarce, provincia de Buenos Aires. Me crie en una chacra, y en el campo uno tiene que estar cerca de todo para poder ir solucionando lo que va surgiendo, con las labores que requiere una vida prácticamente sin recursos”.
De tal forma, cuenta que, en ese ambiente, se fue acercando a diversos oficios. Mientras crecía, tuvo la oportunidad de desempeñarse en algunos talleres. Así, menciona “la fábrica de ballestas y cañoncitos de juguete Goliat, que existe todavía”. En tal sentido, rememora: “Eran pequeñas obras de arte, donde un montón de oficios confluían para hacer las piezas que se necesitaban”.
“De algún modo, uno fue apropiándose de saberes que, después, desembocaron en las artesanías, en la platería y, en este caso, en obras de mayor volumen”, explica el artista, quien, asimismo, evoca: “También trabajé en la construcción, y eso te afina mucho. Fui plomero, gasista… El armado de una instalación requiere de muchísimos saberes y fineza. O sea, para lograr que, al abrir una canilla, salga agua caliente, previamente se requiere una cantidad de trabajo para que tal fenómeno suceda”. Obviamente, aclara que eso, de por sí, no debe derivar obligatoriamente en una actividad artística, como sí sucedió en su caso: “Tiene que ver con la inquietud de la persona para ver en qué aplicar aquello que aprendió”.
Hierro artístico.
DE BALCARCE A LA PATAGONIA
Sobre su arribo a estas coordenadas, Gianelli narra: “Yo vine a la Patagonia de muy pequeño, a trabajar. En el setenta y pico, vivía en El Bolsón. Estaba en una empresa de vidriería. El trabajo allá era escaso, pero como había sucursales en Comodoro Rivadavia, Esquel y Bariloche, nos traían, por ejemplo, acá. Y como esta ciudad ofrecía mejores posibilidades respecto al trabajo y la vivienda, en 1979 decidí quedarme; uno va acomodándose con lo que le va pasando, de acuerdo con lo que le sucede en la vida”.
Y su sendero en el arte fue acompañado siempre de su visión política. Yeye se define como un “militante desde muy pibe”. Al respecto, ahonda: “No es que uno sea un notable pensador, en profundidad, de la política, pero sí existe un compromiso serio y permanente”.
El artista se califica como “un peronista del peronismo”, y rememora su juventud, cuando, dice, se acercó a esa militancia por “la crítica al sistema que ya se perfilaba”. Y, en ese sentido, se refiere tanto a la etapa del proceso como a la actualidad, donde observa la presencia de “una ultraderecha aniquilante”.
Detalle de la obra "El beso más necesario (visceral anhelo y fantasía popular).
Llevando la mente a esta parte del sur, puntualmente al período 1976/1983, observa: “En la Patagonia había muchos compañeros “insiliados”, por llamarlos de algún modo”.
—La Patagonia era, entonces, una receptora del exilio interno…
—Creo que sí. Hubo bastante de eso. Conozco varios compañeros de aquel momento que todavía viven acá. En aquella época, todos temíamos que la cosa avanzara más de lo que triste y lamentablemente avanzó.
Una de las piezas expuestas.
CULTURA MUNICIPAL
Durante un tramo del período en que Omar Goye fue intendente de Bariloche, Gianelli estuvo a cargo de Cultura. Al recordar aquel tiempo, señala: “Soy un capacitador popular. Me he dedicado a eso y aún lo hago, todavía trabajo en la Línea Sur, capacitando gente; donde me convocan, voy. Aquello que al principio hacíamos desde la militancia, es decir, polos de desarrollo cultural, me invitaron a que lo sumara a la política, a través del proyecto peronista nacional y popular, que acá estaba encarnado por quien ganó las elecciones internas y las generales, Goye”.
De esa forma, indica: “Fue algo que viví con alegría y con mucha responsabilidad. Además de lo que ya hacíamos desde antes, pudimos añadir los programas que venían desde Nación, distribuyéndolos y llevándolos por los barrios”.
“Desarrollar desde el Estado lo que uno piensa resultó una experiencia fabulosa, con muy buenos resultados”, suma, acotando que aún mantiene “una relación muy buena con la gente de planta”.
El recuerdo de Hebe de Bonafini en una fotografía expuesta en la sala Frey.
FIERRO Y ALGO MÁS
Yeye aclara que, para sus obras, utiliza “hierro reciclado”. Así, comenta que recoge el material de sitios diversos. A modo de ejemplo, cita: “Durante una bajamar, en el puerto de San Antonio, donde hay muchos barcos semihundidos, rescatamos varios pedazos de fierro”. A la vez, destaca que, a esos elementos, los interviene para resignificarlos. “No se trata de agarrar los fierros y pegarles otra cosa encima”, aclara.
“Yo vengo del mundo de las artesanías, de la platería rural y urbana. Hay una técnica que se usa mucho en el norte argentino, en Bolivia y en Perú, que se llama metal batido, cosas con volumen. Yo he trabajado con eso, lo que devino en cuadros y otros objetos en chapas de hierro. En su momento, se trató de algo novedoso, y de hecho aún lo es”, explica, para después continuar: “Desde hace muchísimo, vengo participando en congresos, formaciones, capacitaciones… Siempre tratando de posicionar a los trabajadores en algún lugar que nos permita desarrollar mejor nuestra tarea, respecto de los espacios y de posibilidades que nunca se terminan de redondear, como, por ejemplo, la quita de impuestos sobre los insumos”.
Por otra parte, apunta: “Me considero algo así como un trabajador orillero. No cuento con formación academicista o académica, pero he tenido la suerte de compartir talleres con personas muy reconocidas a nivel artístico. Y eso, a uno, lo va formando, lo va poniendo en un escenario determinado”.
El arte de Yeye.
ACTUALIDAD
Postal del 23 de marzo de 2026: Julio Gianelli, durante la inauguración de la muestra Cincuentaño, un día antes de la conmemoración de los cincuenta años del golpe, rodeado por seres queridos, califica ese momento como “un encuentro entre amigos y compañeros para compartir pensamientos”.
“Estamos todos muy choqueados por lo que está sucediendo, no solamente en la Argentina, sino en el mundo entero. Creo que esta embestida de la ultraderecha neoliberal no deja lugar para las críticas o para los pensamientos, así que tenemos que fortalecer todos los espacios que, de alguna manera, puedan ser ocupados, para lograr volver a pensar en un mundo un poco mejor del que hay ahora”, concluye.
Conversaciones en el ámbito de la muestra.
MUESTRA
La exhibición Cincuentaño podrá visitarse hasta el 28 de marzo, en la sala Frey del Centro Cívico, de 11 a 18.
La sala Frey, con el fierro como eje.