Una agrupación solidaria propone un espacio de encuentro para jóvenes como alternativa a la violencia cotidiana
La agrupación Don Juan, a cargo de un roperito solidario ubicado en el barrio Bella Vista II, lanzó una invitación a los jóvenes de la ciudad que deseen sumarse a un encuentro que se desarrollará en la sede de la entidad, en Pasaje Gutiérrez y Mascardi, el viernes a las 19.30, para compartir un momento de conversación, intercambiar pareceres y analizar sus inquietudes. La propuesta tiene la intención de generar un espacio en el que escuchar las voces de la juventud, en pos de convertirse en una alternativa ante los diversos tipos de violencia que se presentan en la cotidianidad.
“Hace rato que queríamos hacer un encuentro así, para darles un espacio a los jóvenes. Se trata de compartir un momento, tomando unos mates, para que ellos puedan estar con sus pares en un ámbito relajado, que no se trate de algo formal. Que puedan sentirse cómodos, escuchar quizá un poco de música, ver una película o divertirse con juegos de mesa”, comenta Marcelo González, quien, junto a su hermano Manuel, lleva adelante el roperito.
Marcelo, entonces, indica que desde hace tiempo tenían la intención de concretar esta idea, debido a diversas problemáticas que venían observando en la ciudad, pero afirma que sucedió algo que les dolió particularmente y los llevó a efectivizar el proyecto en este momento. “Nos golpeó mucho lo que pasó con Tomás Alarcón, que jugaba al fútbol en Güemes. Nosotros acompañamos mucho a ese club, y esa muerte nos marcó”, expresa, en referencia al muchacho de dieciocho años que falleció el domingo 8 de marzo a causa de una puñalada que le habría asestado otro joven.
De tal forma, y añadiendo otra problemática, reflexiona: “Lo que sucede en Bariloche es lamentable. Y no sólo por el nivel de violencia. Hay, por ejemplo, muchos suicidios de jóvenes, situaciones de las que mayormente no se habla”. Así, expresa: “Los estamos perdiendo… La intención es brindarles un espacio de contención y ayuda, para que estén tranquilos y sepan que tienen un sitio donde juntarse”.
“No observamos que haya un lugar de contención y, como atraviesan una etapa de la vida donde quizá no son muy expresivos, la idea es darles un espacio para que puedan hablar entre ellos, y uno, desde afuera, tratar de colaborar y ayudar en lo que esté a nuestro alcance, para, incluso, poder empezar a hacer cosas juntos”, señala Marcelo, quien suma una cuestión que lo desvela: “Ves alcohol y drogas en todos lados”. En tal sentido, apuntando directamente a la bebida, afirma: “Está haciendo estragos. Observás que los pibes se juntan en la esquina con latas de cerveza y otras cosas, y después van a los boliches y se toman hasta el agua de los floreros”.
En definitiva, el objetivo es, desde el roperito, ofrecer instancias de paz en tiempos complejos, y Marcelo sueña con que la propuesta “se replique en otros espacios, a partir de juntas vecinales de los diferentes barrios de la localidad”.
ACTIVIDAD DEL ROPERITO
En lo que hace puntualmente al roperito solidario, informa que abre los martes y jueves, de 16.30 a 18.30. “Está viniendo bastante gente, no bajamos de unas treinta personas que llegan en cada jornada; algunas semanas, muchas más”, apunta.
Al respecto, dice que “se ve gente de todo Bariloche”, y agradece a Dios por contar con varias donaciones que les permiten asistir a quienes van a verlos. Igualmente, aclara: “Muchas personas piden comida, pero eso es lo que menos nos llega”.
También explica que, en estos momentos, están reuniendo ropa de abrigo, calzado y frazadas, en vista a lo que vendrá durante los próximos meses en cuestiones climáticas.
Asimismo, devela que les están solicitando útiles escolares en gran cantidad, por lo que entre las posibilidades que manejan para poder colaborar frente a ese escenario se encuentra la intención de organizar una peña durante abril o mayo.
“La situación es peor que la del año pasado, que ya era complicada. Mucha gente está pidiendo asistencia… Uno hace lo que puede”, suspira Marcelo.