2026-03-17

Mediación: hermanos se organizaron para el cuidado de su madre que padece una enfermedad progresiva

Una enfermedad progresiva e irreversible alteró por completo la vida cotidiana de una adulta mayor en Bariloche.

Con el paso del tiempo, su cuadro clínico se agravó y su autonomía disminuyó al punto de no poder realizar muchas de las actividades que formaban parte de su vida diaria. En ese escenario, su entorno familiar debió organizar de manera conjunta los cuidados que hoy requiere. Sus dos hijos y cuatro hijas tomaron entonces una decisión central: sostener ese acompañamiento en el propio hogar de la madre, un espacio conocido para ella y donde pudiera continuar su rutina con mayor tranquilidad.

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Sin embargo, llevar adelante ese cuidado no era sencillo. Algunos de los hermanos  viven en otras localidades, lo que dificultaba coordinar quién podía estar presente, cuándo y de qué manera responder ante las necesidades que fueron apareciendo con el avance de la enfermedad.

En ese contexto, una de las hijas decidió buscar una herramienta que permitiera ordenar esa situación y propuso iniciar una mediación en el Poder Judicial de Río Negro para conversar con el resto de sus hermanos. La iniciativa buscaba algo concreto: encontrar una forma de organizar el cuidado de la madre entre todos.

El encuentro se realizó en el Centro Integral de Métodos Autocompositivos de Resolución de Conflictos (Cimarc) de Bariloche. Allí participaron los cuatro hermanos acompañados por sus representantes legales, en el marco de una mediación prejudicial vinculada a la organización del cuidado familiar.

La instancia permitió abordar cuestiones muy concretas de la vida diaria de la mujer. La enfermedad que atraviesa exige supervisión constante y una presencia permanente que no puede sostenerse sin coordinación entre quienes forman parte de su entorno.

Durante la mediación, los hermanos y hermanas pudieron conversar sobre la manera de distribuir esas responsabilidades. El intercambio, acompañado por la intervención de la mediadora, permitió ordenar las distintas miradas y avanzar hacia un acuerdo común. El convenio alcanzado establece un sistema de cuidados compartidos, con una organización por días para acompañar a la madre y atender sus necesidades. De ese modo, cada uno asumirá momentos específicos de cuidado para asegurar que siempre haya alguien pendiente de su bienestar.

Otro aspecto clave del acuerdo fue la comunicación. Para mantenerse informados sobre cualquier novedad relacionada con la salud de la madre o con su vida cotidiana, los hermanos y hermanas decidieron mantener un grupo de WhatsApp que funcionará como canal permanente de contacto. Ese espacio permitirá coordinar turnos de cuidado, avisar cambios o resolver situaciones que puedan surgir.

La mediación también permitió abordar las condiciones del hogar donde vive la mujer. Sus hijos e hijas acordaron elaborar una lista de materiales necesarios para realizar arreglos y adaptaciones en la vivienda, con el objetivo de que el lugar resulte más seguro y adecuado para esta etapa. Una vez definidos esos trabajos, consensuarán entre todos cómo afrontar los gastos para llevar adelante las mejoras.

El acuerdo quedó plasmado en el acta firmada durante la mediación, donde se establecen las pautas de cuidado, la forma de comunicación entre los hermanos y hermanas y el compromiso conjunto de realizar las mejoras necesarias en la vivienda

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