Río Negro conmemora los 116 años del dique Ballester
Al cumplirse 116 años del inicio de su construcción, el Gobierno de Río Negro recuerda al dique Ballester como una obra fundamental para el desarrollo del Alto Valle, base del sistema de riego que hizo posible la producción, el arraigo y el crecimiento de la región.
El dique Ing. Roberto Ballester forma parte de una infraestructura histórica que transformó tierras áridas en un corredor productivo clave para la provincia. A partir de esa obra se consolidó el sistema de captación y distribución de agua que dio origen al canal principal de riego del Alto Valle, una conducción troncal de 130 kilómetros proyectada para abastecer unas 60.000 hectáreas bajo riego.
Una obra clave para el desarrollo del valle
Ese entramado hídrico fue determinante para el crecimiento económico y social de la región. El desarrollo de la agricultura bajo riego en el Alto Valle dio lugar a un complejo urbano-rural de más de 120 kilómetros de extensión, donde hoy viven más de 300.000 personas.
La infraestructura de riego no solo permitió ampliar la producción, sino también impulsar el asentamiento y crecimiento de las poblaciones en el corredor irrigado. Por eso, recordar el aniversario del dique Ballester es también reconocer una de las obras que ayudaron a construir la identidad productiva de Río Negro y a sentar las bases del valle tal como hoy lo conocemos.
Ingeniería e historia en el río Neuquén
El origen de esta obra se remonta a fines del siglo XIX, cuando el ingeniero César Cipolletti recibió el encargo de diseñar la sistematización del riego y la regulación parcial del río Negro y sus afluentes. Tras su fallecimiento, el proyecto fue continuado por otros ingenieros y el 17 de marzo de 1910 se inauguraron formalmente los trabajos sobre el río Neuquén, marcando el inicio de una de las intervenciones hidráulicas más trascendentes de la Patagonia.
Originalmente conocido como dique Neuquén o dique Cordero, el actual dique Ingeniero Ballester atravesó distintas etapas constructivas hasta consolidarse como pieza central del sistema de riego regional. Su estructura permite regular el ingreso de agua al canal principal, infraestructura que fue decisiva para convertir tierras secas en chacras fértiles y abrir paso al desarrollo agrícola del Alto Valle.
Un legado que proyecta futuro
En el marco de una provincia que defiende su rumbo y planifica su futuro, esta fecha permite poner en valor una obra estratégica que unió agua, trabajo y desarrollo. El dique Ballester sigue siendo símbolo de una visión de largo plazo: la de un Río Negro que crece a partir de su capacidad de transformar recursos en oportunidades para su gente.