A partir del 8M, se planteó un enfoque de tono opositor: “Nos violentan en el territorio real y digital”
Al final de la marcha multitudinaria que se realizó en Bariloche por el Día Internacional de la Mujer, cuando la movilización llegó al Centro Cívico, se leyó un documento de fuerte tono opositor al Gobierno nacional.
El texto contó con la adhesión de más de cuarenta agrupaciones y entidades relacionadas con lo social, político, gremial y educativo.
A viva voz.
“Volvemos a las calles porque nuestras vidas están bajo ataque”, comenzaron la lectura, para luego sostener: “Nos movilizamos en un contexto profundamente regresivo, en Argentina y el mundo, donde avanzan políticas de ajuste, odio y disciplinamiento contra quienes sostienen la vida todos los días: las mujeres y las diversidades”.
Luego, apuntando directamente contra la gestión nacional actual, afirmaron: “El Gobierno de Javier Milei ha decidido señalar al movimiento feminista y transfeminista como uno de sus principales enemigos. Desde que asumió, impulsa un ajuste brutal que destruye derechos, precariza la vida y busca arrasar con años de lucha colectiva”.
De tal forma, destacaron lo relativo al “derecho al aborto legal, seguro y gratuito, garantizado por la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo de Argentina”. Precisamente, a esa cuestión la calificaron como “una conquista histórica de la marea verde”, advirtiendo: “Hoy vuelve a estar bajo amenaza a través del desfinanciamiento, la persecución política y las trabas para su acceso efectivo”.
La marcha fue multitudinaria.
Por otra parte, expresaron: “A más de dos años del Gobierno de Milei, la situación social y económica se ha agravado profundamente”. Y ahondaron: “El ajuste, los despidos, el cierre de empresas, la caída de empleo y el aumento del costo de vida golpean con mayor fuerza a mujeres y diversidades”.
En ese sentido, manifestaron que el presidente “ha desmantelado políticas públicas fundamentales para prevenir y abordar las violencias por razones de género”. Así, continuaron: “Ha vaciado programas, equipos y recursos que acompañaban a mujeres y diversidades en situaciones críticas. Al mismo tiempo, avanzan con discursos y prácticas de odio escalando en crueldad y gravedad. Nos violentan en el territorio real y digital”.
Durante la manifestación, aforaron diversas consignas.
“La reforma laboral impulsada por Javier Milei profundiza la precarización, debilita los convenios colectivos y amenaza derechos conquistados”, aseveraron, recalcando que la medida “no significa más derechos ni más empleo, por el contrario, significa más precarización, flexibilización y desigualdad, jornadas laborales más largas, facilidades para despedir”. De esa manera, advirtieron que el “debilitamiento de convenios colectivos y mayor flexibilización” se traducen en “más pluriempleo, más endeudamiento y menos tiempo para vivir”.
“En un mercado laboral donde las mujeres y diversidades ya enfrentamos las brechas de género, por los bajos salarios, mayor informalidad y mayores obstáculos para acceder a empleos estables, estas reformas sólo profundizan las brechas existentes”, reflexionaron.
Muchas de las participantes optaron por delinearse el símbolo femenino en el rostro.
Asimismo, hicieron hincapié en lo regional, afirmando que “estas políticas se sienten con fuerza”. “Crece la desocupación y se deterioran nuestros ingresos con paritarias a la baja en un contexto de inflación creciente”, recalcaron.
“Somos las empleadas municipales, hospitalarias, docentes y estatales, investigadoras, judiciales, gastronómicas, trabajadoras y empleadas del comercio y la alimentación, las trabajadoras de casas particulares quienes sostenemos servicios esenciales en condiciones cada vez más difíciles”, aseguraron, para luego indicar: “En nuestros barrios crece la demanda de alimentos y de espacios colectivos que nos sostengan frente a la crisis. También nos golpea el aumento del consumo problemático de sustancias, una realidad que se cobra la vida de nuestros hijos, cuyos cuidados vuelven a recaer, una y otra vez, sobre nosotras y nosotres, que somos quienes sostenemos la vida, acompañamos el dolor y enfrentamos las consecuencias muchas veces en soledad”.
En la marcha del 8M (realizada el 9M), los carteles abundaron.
Además, resaltaron: “Rechazamos el avance de políticas punitivistas como la baja de la edad de punibilidad, que buscan criminalizar la pobreza en lugar de garantizar derechos, educación, salud y oportunidades para las juventudes”.
“Mientras el Estado se retira de su responsabilidad en políticas de cuidado, somos nosotras quienes sostenemos hogares, familias y comunidades enteras”, dijeron, agregando: “Por eso, una vez más, lo decimos con claridad: la reforma laboral es un ataque a la clase trabajadora, pero también es un ataque contra las mujeres y diversidades trabajadoras, porque pretende que el ajuste se descargue sobre nuestros cuerpos, nuestro tiempo y nuestro trabajo, en definitiva, sobre nuestras vidas”.
La movilización fue acompañada por el sonido de tambores en todo momento.
“A esa realidad se suma un Poder Judicial estructuralmente machista que una y otra vez lo revictimiza y garantiza impunidad. Sin ir más lejos, en junio de 2005 condenaron injustamente sin pruebas, violando garantías constitucionales, a la líder del peronismo, Cristina. ¡Cristina libre e inocente!”, exclamaron.
“Asimismo, la figura de femicidio, conquistada tras años de lucha, sigue siendo cuestionada o aplicada de manera restrictiva, invisibilizando la violencia estructural que sufrimos. Los femicidios, transfemicidios y travesticidios siguen ocurriendo. Mientras tanto, seguimos atravesando una grave crisis de violencia de género. Los femicidios no cesan y las políticas públicas para prevenir y acompañar a las víctimas se encuentran desmanteladas”, afirmaron. Después, informaron: “Según los datos recopilados a partir de un relevamiento de medios digitales nacionales y provinciales realizado por el Observatorio de Femicidios ‘Adriana Marisel Zambrano’, de la Casa de Encuentro, desde el 1° de enero al 31 de diciembre de 2025, se registraron en la Argentina doscientas sesenta y dos víctimas por violencia de género. Hubo, entonces, un femicidio cada treinta y nueve horas, teniendo muchas veces las víctimas denuncias previas en la Justicia, una Justicia que llega tarde o directamente no llega”.
“En lo que va de 2026, ocurrieron en la Argentina cuarenta y tres femicidios, lo que equivale a un femicidio cada treinta y cuatro horas. En nuestra ciudad, en el primer mes del año, lamentamos otro femicidio, como el de María Angélica Zapata, y gritamos bien alto: no son hechos aislados. Es violencia patriarcal sostenida por un sistema de desigualdad y por instituciones (cada vez más desmanteladas) que muchas veces la reproducen. ¡Paren de matarnos! ¡Exigimos la declaración de emergencia en violencia contra las mujeres ya!”, demandaron.
Los letreros "hablaron".
“Defendemos además nuestros territorios y bienes comunes frente al saqueo. Nos oponemos a cualquier intento de debilitar la Ley de Glaciares de Argentina, porque sabemos que cuando el extractivismo avanza sin límites se pone en riesgo el agua, la vida y el futuro de nuestras comunidades. Ni la tierra ni los cuerpos son zonas de sacrificio”, reclamaron.
En la misma línea agregaron: “En nuestra región, además, la defensa del territorio y de los bienes comunes es una lucha cotidiana frente a los intereses extractivos que buscan avanzar sobre el agua, la tierra y la vida de nuestras comunidades. Alcanza como muestra el avance sobre el cerro Catedral”.
Los modos de expresarse fueron diversos.
“Sabemos que cuando el ajuste avanza, las primeras en sentirlo somos nosotras y nosotres. Pero también sabemos algo más: cada derecho que conquistamos fue producto de la organización y la lucha colectiva”, enunciaron, para después proferir: “Por eso estamos acá. Porque no vamos a aceptar que nos arrebaten derechos. Porque no vamos a callarnos frente a la violencia. Porque no vamos a permitir que el ajuste se descargue sobre nuestras vidas”.
“Frente al odio, respondemos con organización. Frente al ajuste, respondemos con lucha. Frente al intento de disciplinarnos, respondemos con más feminismo, más unidad y más calle”, subrayaron.
“A diez años del primer paro internacional feminista y a cincuenta del último golpe cívico empresarial eclesiástico militar, volvemos a gritar: ¡Basta de ajuste sobre nuestras vidas! ¡Ni una menos; vivas, libres y desendeudadas nos queremos! ¡Ni la tierra ni los cuerpos son territorios de saqueo ni conquista!”, concluyeron.