2026-03-08

EL DETRÁS DE ESCENA

Mundial de Motocross: son belgas, se ocupan de los neumáticos y quedaron fascinados con la pizza barilochense

Vincent Genotip y Vicent Charlier integran el equipo técnico de Dunlop en el MXGP. Entre carreras, viajes interminables y nuevas ciudades, encontraron en Bariloche un lugar “old school”, relajado y con una pizza que —dicen— no se parece a ninguna otra.

El detrás de escena del Mundial de Motocross es apasionante. Cuando tomamos distancia de los pilotos, los saltos espectaculares y el concierto de rugidos, asoman los constructores del inmenso evento. Es un ejército de técnicos que trabajan con precisión para que todo funcione a la perfección. 

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En un momento de calma en el paddock, lejos del ruido de las motos, Vincent Genotip y Vicent Charlier se acercan a la valla y se prestan a una charla distendida. Son parte del equipo técnico de la marca Dunlop y cumplen una tarea esencial: preparar las ruedas de las motos que utilizan esos neumáticos en el campeonato mundial.

Ambos nacieron en Bélgica y recorren el mundo siguiendo el calendario del MXGP. Para Genotip este es su cuarto año en el campeonato. Explica con naturalidad en qué consiste su labor: recibir las motos de los equipos y montar los neumáticos que luego enfrentarán barro, saltos y curvas a toda velocidad.

“Recibimos las ruedas de los equipos y colocamos los neumáticos. Parece simple, pero hay que hacerlo rápido y bien”, cuenta. El trabajo exige ritmo y precisión. 

La rutina parece apasionante ante la mirada de los curiosos aunque también tiene su costo. “Es complicado por el tiempo que demanda y por los viajes”, reconoce. Pero enseguida aparece la otra cara del oficio: la posibilidad de recorrer el mundo.

“También es hermoso porque nunca se detiene. Siempre estamos viajando”, dice con una sonrisa. Hace una pausa y agrega entre risas: “Mirá, ahora mismo estoy hablando con un periodista de Bariloche”.

La conversación inevitablemente deriva en la ciudad que esta semana recibe la apertura del campeonato.

—¿Cómo es Bariloche?
—“Old school… pero relax”, responde Genotip. “Nos gustó mucho”.

Los dos recuerdan la cena de la noche anterior. Pizza. Pero no cualquier pizza. Vincent Charlier había estado atento a la charla pero poco participativo hasta que se mencionó el costado gastronómico de la ciudad. Inmediatamente reaccionó para destacarlo. 

“Era distinta. No como la italiana”, explica. “Tiene otra forma, otro sabor… pero es perfecta”.

El calendario del mundial deja poco tiempo para detenerse. Apenas termina una fecha comienza la logística para la siguiente. El próximo destino será España.

¿Queda margen para conocer las ciudades? “Generalmente sí”, responde. Pero esta vez el viaje tuvo un contratiempo: llegaron 35 horas más tarde de lo previsto por un problema con el vuelo. "Así que pudimos disfrutar Bariloche… pero muy poquito”, dicen, y vuelven a reír.

Antes de despedirse, Genotip resume lo que significa su oficio con una frase simple. “Amo este trabajo. Si no fuera así, no estaría acá”.

Mientras de fondo se escucha la furia de la competencia, ellos regresan a su trabajo. La sonrisa constante demuestra el placer que les genera ser parte del gran equipo. 

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