RIO NEGRO AUN NO LEGISLO
¿A favor o en contra del uso de celulares en las aulas?
La sociedad se manifiesta a favor o en contra, las posturas chocan de forma constante y por lo general se abren controversias, sobre el uso de dispositivos tecnológicos en el aula. La cuestión es ¿ayuda o complica la tarea pedagógica en la escuela? ¿Es un aliado o un detractor del aprendizaje del alumno?
Un informe (*) reveló un dato preocupante, ya que nuestro país lidera la estadística por la distracción causada por el uso de dispositivos digitales en clase, con un 54% de estudiantes que pierden la atención del docente por estar pendientes del celular.
Andrea Goldin (Conicet) explicó que “en los últimos datos disponibles, la Argentina lidera por casi 10 puntos porcentuales el podio latinoamericano de notificaciones activadas durante las clases. El hecho de que ‘sólo’ el 54% de los adolescentes de 15 años usan su celular todos los días en la escuela sugiere que si más estudiantes hubieran tenido más celulares disponibles, los valores en distracción y/o rendimiento habrían sido peores”.
En ese sentido, la especialista remarcó: “de esto se desprenden dos posibilidades, fomentar la prohibición del uso de dispositivos en las escuelas, o en cambio, dedicar tiempo a acompañar a los adolescentes en el aprendizaje del uso, con autonomía y responsabilidad de estas herramientas que actualmente tienen a mano y que, sin dudas, seguirán usando en el futuro”.
Distintas provincias ya dispusieron la prohibición del uso de celulares en las aulas. En Rio Negro, si bien ya sucede de hecho la restricción, las autoridades provinciales no dispusieron medida alguna. Es más, en la Legislatura Provincial existe un proyecto presentado en 2025 que aun no fue tratado.
La propuesta del legislador Luis Ivancich sugiere que estudiantes de nivel inicial, primario y secundario no utilicen teléfonos móviles durante la jornada escolar, salvo en contextos pedagógicos específicos o situaciones debidamente justificadas. El proyecto incluye pautas claras para excepciones -como casos de salud o proyectos educativos con consentimiento familiar- y plantea la elaboración participativa de reglamentos institucionales para cada escuela.
En los fundamentos legislativos la iniciativa pone el foco en los riesgos y desafíos que trae el uso indiscriminado de dispositivos en el aula. Según argumenta el legislador en el texto, “un uso desmedido de pantallas puede influir en el desarrollo físico, cognitivo y emocional de niñas, niños y adolescentes y generar problemas de atención, alteraciones del sueño y dificultades en el desarrollo de habilidades sociales”. El proyecto sostiene, además, que un marco legal ayudaría a promover un uso responsable y seguro de las tecnologías, alineado con lineamientos de organismos como UNICEF.
La evidencia internacional sobre los efectos de estas políticas no es uniforme, pero aporta elementos para el análisis. Un estudio académico realizado en escuelas de Inglaterra detectó que, tras la implementación de prohibiciones al uso de celulares, se observaron mejoras en los resultados de exámenes, especialmente entre estudiantes con menor rendimiento previo. Otros trabajos, sin embargo, advierten que la prohibición por sí sola no garantiza mejoras sostenidas si no se integra a una estrategia más amplia de educación digital y acompañamiento docente.
Según se informó el proyecto de Ivancich no se limita a establecer prohibiciones. También prevé campañas de sensibilización y formación en ciudadanía digital dirigidas a docentes, estudiantes y familias; programas de capacitación docente para integrar la tecnología de manera pedagógica y controlada; y protocolos para la prevención y detección temprana de situaciones de ciberacoso, difusión no consentida de imágenes o discursos de odio que afecten la convivencia escolar.
Asimismo, la iniciativa contempla evaluaciones periódicas sobre su implementación y su impacto en los procesos de enseñanza-aprendizaje y en el bienestar de la comunidad educativa, con resultados públicos que permitan realizar ajustes normativos o programáticos si fuera necesario.
Para Fabio Tarasow, coordinador del Proyecto Educación y Nuevas Tecnologías (PENT) de FLACSO, “las investigaciones son contundentes: la presencia del celular en el aula tiene efectos distractivos y perjudiciales”.
De este modo, Tarasow apuntó al “para qué” del uso de dispositivos en el aula, de la mano de una línea de acción definida, con reglas y protocolos: “Si acordamos limitar su uso a momentos puntuales donde la actividad lo justifique, surge un desafío importante: ¿cómo se gestiona y controla el no uso? Esto nos lleva a la necesidad de definir políticas institucionales claras. ¿Dónde se custodian los dispositivos? ¿Se recogen en una caja o bolsa? ¿Quién asume la responsabilidad de esa tarea?”, sostuvo.
Por ello el coordinador enfatizó: “sin estrategias institucionales bien definidas y un respaldo activo a docentes y directivos para implementarlas, el problema persiste”. Otro dato negativo es que el 46% de los alumnos dijo que se distrae por el uso del celular de sus compañeros. La merma en la atención constante no solo afecta el aprendizaje, sino que también suele incrementar la ansiedad y el aislamiento social, especialmente en adolescentes.
Por su parte Alejandro Artopoulos, director del Centro de Innovación Pedagógica de la Universidad de San Andrés planteó que si bien “somos más cuidadosos con el celular en el aula, estamos atravesando un período de turbulencias psicosociales incubadas por la presión del FOMO (miedo a perderse algo), la insana socialidad digital, en donde los que más sufren son las infancias y adolescencias”.
Asimismo Artopoulos sostuvo que “no hay que perder de vista que la escuela debe asumir la responsabilidad de dotar a nuestros chicos de las capacidades para sus proyectos de vida y ejercer la ciudadanía digital con autonomía. Regular el uso no es sinónimo de abstinencia”.
De cualquier manera la regulación y optimización del uso de dispositivos digitales en el aula es esencial para potenciar el aprendizaje sin afectar la concentración de los estudiantes, teniendo en cuenta el entorno social histórico, en el que los dispositivos digitales (celulares, tablets, notebooks, entre otros) son parte del paisaje cotidiano en todos las área y espacios.
En definitiva el uso de la telefonía móvil produce una integración digital porque los celulares pueden ser herramientas que favorecen la integración digital y el acceso a recursos educativos, facilitando el aprendizaje y el desarrollo de habilidades digitales esenciales para el siglo XXI. Además existe la posibilidad de ejercer una herramienta pedagógica cuando se utilizan de manera regulada y con fines educativos, los dispositivos digitales pueden complementar las estrategias pedagógicas y enriquecer el proceso de enseñanza-aprendizaje.
En la parte negativa los celulares producen distracción, el uso indiscriminado de celulares en el aula puede convertirse en un factor de distracción significativo, afectando negativamente el rendimiento académico y el bienestar emocional de los estudiantes. La ansiedad al atender una llamada produce aislamiento social, por la constante exposición a notificaciones y la presión por estar en línea pueden incrementar la ansiedad y el aislamiento social, especialmente en adolescentes. No se debe olvidar el ‘impacto en el rendimiento’, ya que existe una correlación negativa entre la distracción por dispositivos digitales y el rendimiento en materias como Matemática, aunque esta relación no implica causalidad directa.
(*) Datos de un informe publicado por el Observatorio de Argentinos por la Educación (AE). Los autores Andrea Paula Goldin (CONICET y Laboratorio de Neurociencia, Universidad Torcuato Di Tella), María Sol Alzú y Leyre Sáenz Guillén (de AE). Los profesionales pusieron la lupa sobre el fenómeno que producen los celulares. Se destaca que Argentina es uno de los países con mayor uso y distracción por dispositivos digitales en el entorno escolar.