2026-03-02

¡ESTÁ ODIADA!

La incomodidad de Griselda Siciliani tras el alta médica de Luciano Castro: “¿Me dejás irme?”

Después de que trascendiera el alta de Castro tras 20 días de internación, la prensa fue a buscar a Siciliani.

Después de casi tres semanas de internación y de un silencio cargado de versiones cruzadas, Luciano Castro finalmente recibió el alta médica y regresó a su casa. El reencuentro con sus hijos, el regreso paulatino a su rutina y la posibilidad de volver al trabajo marcaron el inicio de una nueva etapa, atravesada por la cautela, el acompañamiento profesional y la necesidad de mantenerse lejos del ruido mediático.

La noticia fue confirmada por Paula Varela en Lape Club Social, donde llevó tranquilidad y aportó detalles sobre el proceso que todavía deberá atravesar el actor. Según explicó, se trata de un alta transitoria, lo que implica que continuará con controles externos y tratamiento ambulatorio. En ese marco, la periodista fue clara al señalar: “Él va a grabar con Sebastián Ortega pero tiene que seguir con las consultas externas”, dejando en evidencia que la recuperación aún no está cerrada.

Además, remarcó que Castro cuenta con un seguimiento constante y que, en caso de no evolucionar favorablemente, podría volver a internarse. Lejos de una salida definitiva, el alta aparece como una instancia intermedia, pensada para combinar trabajo, contención emocional y cuidado personal.

En paralelo, se supo que uno de los motivos que aceleró su salida fue el compromiso laboral con una producción de Netflix. Se trata de la segunda temporada de El tiempo puede esperar, la ficción de Sebastián Ortega que contará con diez episodios y un elenco integrado por Carla Peterson, Valentina Zenere y Pablo Rago.

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La vuelta al set, sin embargo, tendrá condiciones estrictas: blindaje total, sin cámaras, sin filtraciones y con absoluto hermetismo sobre fechas y locaciones. Un pedido concreto del actor para poder enfocarse en su trabajo sin presiones externas.

Mientras Castro intenta reconstruir su día a día, todas las miradas se posaron en Griselda Siciliani, su expareja, con quien atravesó una separación atravesada por tensiones y exposición pública. Tras conocerse el alta, la actriz fue abordada por la prensa, que buscaba saber si hubo algún acercamiento o posibilidad de reconciliación.

Fiel a su perfil bajo, Griselda fue contundente: “Está todo bien, yo no hablo de intimidades ni de mi vida privada así que adiós. Muchas gracias, ya tengo que irme”. Y ante la insistencia, reafirmó su postura sin titubeos: "¿Puedo irme? Muchas gracias por venir hasta acá, pero ya saben, no hablo de nada de eso”.

Sin rodeos ni especulaciones, dejó en claro que no piensa exponer su vida personal, ni ahora ni en el futuro. Su mensaje fue directo: no alimentar rumores, no abrir puertas al escándalo y preservar su intimidad.

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Así, mientras Luciano Castro encara una etapa de reconstrucción personal y profesional, con proyectos en marcha y acompañamiento terapéutico, Griselda Siciliani elige el silencio como forma de cuidado. Dos caminos distintos, atravesados por una misma historia reciente, que hoy buscan transitar lejos de los flashes.

Entre la recuperación, el trabajo y el bajo perfil, el actor apuesta a volver a ponerse de pie sin volver a caer en la vorágine mediática. Y, al menos por ahora, todo indica que esa será la prioridad.

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