2026-03-02

Es estudiante de Biología y ya va por su segunda exposición artística en Bariloche

Se especializa en pinturas al óleo.

Marco Agustín Rojas estudia Licenciatura en Ciencias Biológicas y, a la vez, pinta. Precisamente, como parte de su faceta artística, el martes 3 de marzo inaugurará, a las siete de la tarde, una muestra titulada “Escenas de un mundo similar”, en el Salón Cultural de Usos Múltiples (SCUM), ubicado en Moreno y Villegas, propuesta que podrá visitarse hasta el 12 de marzo, entre las 10 y las 19.

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Oriundo de Zapala, llegó a Bariloche en 2018. Tiene veintinueve años y acude a la Universidad Nacional del Comahue. Anteriormente, había intentado cursar en Córdoba, pero aquella experiencia no resultó bien. Sin embargo, en esta parte de la Patagonia, fue diferente: “¡Qué mejor que estudiar en esta ciudad, pegado a las montañas, con los lagos, los senderos…! Y eso influye mucho también en mi propuesta artística”, exclama y reflexiona.

En el SCUM, Marco presentará treinta pinturas, a las que sumará algunos dibujos.

Dos de las obras de Marco: “La obsesión del ganadero” y “Cafrune haciendo brujerías”.

Cabe señalar que, a la hora de esparcir trazos pincelados, se inclina por el óleo. “Es muy versátil, brinda más posibilidades; el acrílico, por ejemplo, es muy opaco”, explica.

Cuando se le consulta sobre el nombre que escogió para la exhibición, “Escenas de un mundo similar”, responde que tiene que ver con lo que persigue a la hora de delinear su arte: “Intento reflejar un universo parecido a este, pero con más magia, algo un poco surrealista”. En ese sentido, dice que trabaja con “formas raras”, y especifica: “Mientras pinto, voy explorando, y eso da como resultado, por ejemplo, paisajes extraños que, en la realidad, no existen”.

“Pareja de zorros lamiendo las heridas” y “Carpinteros magallánicos interactuando con el paisaje”.

Debe aclararse que, cuando habla de un elemento mágico, eso no se traduce en estampas que únicamente den lugar a situaciones agradables, sino que la denuncia pictórica también es parte de su ámbito creativo. “Expongo problemáticas relacionadas con la intervención del humano”, manifiesta, y detalla que eso puede traducirse en imágenes donde aparecen incendios o matanzas de animales (zorros colgando de un alambrado), e incluso un glaciar derritiéndose que, en lugar de dar paso a que fluya el agua como resultado del deshielo, deja aflorar sangre, en una metáfora del sufrimiento de la naturaleza.

“La catedral y el Nahuel planchado”.

Sobre sus orígenes artísticos, Marco expresa: “Siempre me gustó dibujar, aunque sin que se tratara de algo profesional, pero durante la pandemia me interioricé en el modo en que podía hacer animales. Busqué por Internet y vi cosas de artistas que me parecieron impresionantes. Después empecé a observar pinturas y me dije: ‘Si ellos pueden hacerlo, yo también’”.

Marco refleja, también, la expresividad del artista mientras crea.

De esa manera, ya metido en ese sendero embanderado en óleo, el año pasado realizó una exhibición en la sala Frey, y ahora llegó la oportunidad de desarrollar una muestra de mayor tamaño en el SCUM.

Hay que indicar que, precisamente, en su breve tiempo en el camino de la pintura, ha vendido varias obras. Entre sus compradores, figura una de sus profesoras en la Universidad del Comahue. Y a propósito de sus estudios, surge una pregunta: ¿cómo se fusionan el campo de la biología y el arte? “Se combinan bastante bien”, contesta Marco. “Por ejemplo, puedo entender problemáticas como la del calentamiento global y la forma en que eso influye sobre los glaciares. Tengo un panorama incorporado, desde el punto de vista científico, sobre la manera en que las personas afectamos a la naturaleza”, sostiene, en referencia a los cuadros en los que representa el modo en que la mano humana interfiere los paisajes.

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