Los productores y la situación del ganado ovino: ¿el arraigo puede aguantar la falta de rentabilidad?
El tema del ganado ovino es preocupante para el sector del agro en la Patagonia, y puntualmente en Río Negro.
Los números señalan una disminución significativa de animales en el campo, los productores hablan de baja rentabilidad y los inconvenientes climáticos abundan.
Hace un par de semanas, durante su discurso en la Expo Rural de Bariloche (que este año se desarrolló bajo la modalidad de Festival Rural de la Patagonia), el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas, Carlos Castagnani, más allá de reconocer que “la actividad, en algunos lugares, tiene serios problemas”, apuntó a las buenas señales propiciadas por la sensación de arraigo que proyecta la juventud, así como también el compromiso de las autoridades.
Más allá de la alegría que deparó la Expo Rural de Bariloche, la preocupación del sector fue un tema que estuvo presente.
Justamente, al ser consultado sobre el tema, el ministro de Desarrollo Económico y Productivo de la provincia, Carlos Banacloy, destacó la pasión que acompaña a la actividad, aunque enseguida aclaró: “Pero esa pasión tiene un límite, porque debe haber una rentabilidad mínima para poder vivir”.
“Lo que ha pasado últimamente, y no es solamente en lo que hace a la ganadería ovina, sino prácticamente en todos los esquemas productivos, es que cada vez se necesita más escala, más volumen para poder sostener la misma actividad”, dijo el funcionario.
De tal forma, el ministro comenzó su reflexión indicando: “Cuando uno mira hacia veinte o treinta años atrás, y un poblador no tenía necesidades de servicios como puede ser hoy, con Internet o incluso el gas, ya que ahora, que esos servicios están disponibles, los quiere tener. Y cuando se le pone el gas o una antena de Starlink, obviamente, los costos cambian”. Y prosiguió: “Si el Estado trata de llevar a un barrio obras, como pueden ser cloacas, agua potable o iluminación, la persona que está en el campo dice: ‘¿Por qué me voy a quedar sin esos mismos servicios básicos?’. El primer gran desafío, entonces, tiene que ver con que esos servicios estén en la ruralidad, que ese poblador que se encuentra aislado tenga la misma calidad de vida que aquel que vive en la urbanización. Pero el segundo desafío, obviamente, es la rentabilidad, porque sin rentabilidad ¿para qué me voy a quedar?”.
Y así llegó al centro de su razonamiento expresando: “Ahí aparece la escala. Cuando asumí como ministro, pregunté: ‘¿Cuál es la unidad sustentable productiva en ganadería ovina?’. Eran mil o mil quinientas ovejas, y en la actualidad ya son unas tres mil. Entonces, si se va corriendo la escala productiva para sostener exactamente lo mismo, queda mucha gente fuera de juego. Eso pasa en este momento. La realidad y la actividad de vida de cada uno de los ciudadanos que hoy habitan los esquemas productivos fue mutando, se requieren más insumos, más estructura”.
Banacloy en la Expo Rura de Bariloche 2026.
De esa forma, volvió a hacer hincapié en que “el primer gran desafío para mantener la ruralidad es darle a la gente las condiciones de hábitat iguales, similares o mejores que la que se posee dentro de una población urbana, y el segundo, que la actividad cuente con una rentabilidad que permita una utilidad para cubrir el gasto. Si no, será muy difícil sostener la actividad”.
“Lo primero que se debe buscar es cómo bajarle la carga a quien produce; una ley de incentivo a la productividad. Hay que darle, al productor, posibilidades para que crezca”, aseguró.
“Debe perseguirse un marco normativo para que inclusive muchos productores que tienen intenciones puedan crecer en superficie, que no sea un tema solamente inmobiliario, sino que un vecino pueda arrendar en cuanto a productividad”, indicó. De tal manera, habló de explorar estrategias para desarrollar la actividad de un modo distinto a aquel con que se la pensó en un pasado no tan lejano.
El ministro reconoció el problema, pero destacó que se trabaja en nuevas estrategias para superarlo.
Por su parte, el presidente de la Sociedad Rural Bariloche, y titular también de la Federación de Sociedades Rurales de Río Negro, Leandro Ballerini, aunque aclaró que su intención no era “sonar apocalíptico”, mencionó un “ocaso de la producción ovina en la provincia”.
Ballerini expresó que se trata de una problemática que se fue desarrollando desde hace más de una década: “Las estadísticas hablan de una situación crítica tras la erupción del volcán Puyehue en 2011, a lo que hay que sumar la pérdida de rentabilidad, así como la de los índices productivos, por las bajas lluvias, el cambio climático…”.
“En la provincia de Río Negro, en la actualidad, hay un millón de cabezas divididas en aproximadamente dos mil setecientos establecimientos, lo que da un promedio de menos de cuatrocientos animales por productor”, explicó, detallando: “Según un análisis del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), una unidad económica ganadera ovina —para mantenimiento de una familia tipo de cuatro integrantes, y del personal, además de que permita realizar las inversiones correspondientes— necesita entre tres mil y cuatro mil ovejas”.
Leandro Ballerini, en la Expo de este año.
“La ganadería que tenemos ahora es apenas de subsistencia”, afirmó Ballerini, para luego apreciar: “Cuando se alude al arraigo, lo cierto es que el primer impedimento es la falta de rentabilidad”.
De esa manera, opinó que, si bien el último año acarreó las complicaciones de las escasas precipitaciones, el problema central está dado por “la pérdida de rentabilidad, porque cae la capacidad de inversión, incluso para contratar personal, y eso lleva a la baja de los índices productivos”.
En tal sentido, añadió: “Es así como se pierden animales y no se puede recuperar el stock”.
“Hace tres o cuatro años tuvimos un cimbronazo inflacionario que hizo que los costos aumentaran exponencialmente, y los ingresos no acompañaron esa situación, por lo que quedó un desfasaje de un cien por cien”, ahondó.
El presidente de la Sociedad Rural Bariloche, caminando junto al secretario de Turismo y Ambiente de la Nación, Daniel Scioli, durante la Expo Rural.
Ballerini incluso sostuvo que desde la llegada de las cenizas del volcán Puyehue, ya hace casi quince años, el problema fue, salvo pequeños períodos de meseta (tampoco de mejora), en aumento.
“Con la pérdida de ovejas, cada vez quedan menos productores y más campos vacíos, donde aparecen más depredadores que afectan las tierras que están a su lado”, profundizó Ballerini, quien, para despejar cualquier duda, afirmó que, para el sector, lo mejor que podría suceder sería que “el campo contara con todos sus pobladores”, frente a lo que cuestionó: “Pero… ¿cómo se puede generar arraigo si no hay rentabilidad?”.
A manera de concusión, el presidente de la Sociedad Rural Bariloche expresó: “Hay que modernizarnos y cambiar los sistemas de producción, adaptarnos al cambio climático; debemos dejar de producir como lo hacíamos hace cien años, pero para eso se necesita inversión”. Y en ese punto, sumó: “Necesitamos ayuda gubernamental, pero no algo paliativo, sino una acción que genere un impacto en esta cadena, y por eso el sector debe estar en todas las mesas de discusión, para aportar, desde la experiencia, lo que uno entiende que se podría hacer”.