POCO CONOCIDO
Quién es y a qué se dedica Rafael, el hijo poco conocido de Carola Reyna
Rafael Candino eligió crecer lejos de los flashes que suelen rodear a los hijos de figuras conocidas. Mientras Carola Reyna consolidaba su carrera en Argentina, él comenzó a trazar un recorrido propio que hoy lo encuentra instalado en Europa, trabajando en el mundo audiovisual y construyendo identidad profesional sin apoyarse en el apellido.
Carola Reyna contó en más de una oportunidad que la inclinación artística apareció temprano. “De chiquito, Rafa tiene mucha afinidad con lo artístico, tanto por su papá, que es productor y camarógrafo, como por mí”, recordó. Ese entorno creativo marcó una infancia atravesada por sets, cámaras y conversaciones sobre guiones.
Incluso existe una anécdota familiar que anticipaba el rumbo. “A los 9 años, le decíamos 'El producer', porque cuando me llegaba un guión, él leía el título y opinaba”, relató la actriz. Esa curiosidad precoz por las historias y los proyectos sembró una inquietud que con el tiempo se transformó en vocación.
Sin embargo, Rafael Candino no tomó un camino directo hacia el arte. En un primer momento se inscribió en Ciencias Económicas, convencido de que debía optar por una carrera más convencional. La duda apareció pronto y él mismo lo reconoció: “Mil veces me pregunté qué estaba haciendo hasta que tomé la decisión de dejar la carrera y me puse a trabajar en los medios”.
Esa decisión implicó empezar desde abajo, colaborar en producciones y aprender el oficio en la práctica. Más adelante formalizó su formación en la Fundación Universidad del Cine, donde se especializó en realización audiovisual. “Cuanto más me iba metiendo en esto, más seguro estaba de que era a lo que quería dedicarme toda la vida, mi vocación”, aseguró sobre esa etapa clave.
Hoy, Rafael Candino reside en Europa y desarrolla su carrera en el ámbito de la producción y la dirección. Entre sus experiencias figuran participaciones en proyectos internacionales como La Casa de Papel y Sky Rojo, además de campañas publicitarias y piezas documentales que ampliaron su mirada creativa.
Carola Reyna acompaña ese recorrido con orgullo, aunque manteniendo la discreción que siempre caracterizó a su familia. Rafael, por su parte, sostiene un perfil bajo y deja que su trabajo hable por él, consolidando una historia donde el talento encontró su espacio lejos del ruido mediático.