PREOCUPACIÓN
Rodrigo Lussich habló del grave problema de salud que lo tiene mal: “Lo vengo sintiendo y…”
Un comentario familiar que parecía menor terminó moviendo una pieza sensible en su rutina. Rodrigo Lussich decidió contarlo en vivo, sin maquillaje dramático pero con cierta inquietud. El conductor habló de una condición que podría acompañarlo desde hace años y que recién ahora comenzó a mirar con atención.
Rodrigo Lussich explicó que la información surgió en una charla íntima. “Descubrí por mi tía Mirta que soy asmático, ella me dijo que me tengo que hacer ver”, reveló frente a cámara, dando a entender que la advertencia llegó desde su propio entorno antes que desde un consultorio.
El periodista recordó que no sería un caso aislado dentro de su familia. “Tengo todos los antecedentes de mi familia de asmáticos, todas mis tías y tías abuelas eran asmáticas y yo siempre lo evadí porque nunca tuve un diagnóstico porque los hippies nunca me llevaban al médico”, comentó con su habitual ironía.
La señal de alerta apareció cuando notó que la agitación era cada vez más evidente. “Resultó ser que con esto de que me agito tanto, que ya está más notorio con los años, en el comienzo del programa de ayer fue terrible”, describió sobre un episodio reciente que lo dejó preocupado.
Rodrigo Lussich también vinculó el malestar con el regreso a la pantalla. “Hoy estoy un poquito mejor, porque también te juegan los nervios después de un tiempo afuera de la pantalla, porque uno tiene sus inseguridades”, admitió, dejando entrever que lo físico y lo emocional pueden entrelazarse.
Por el momento no hay un diagnóstico confirmado. El propio conductor aclaró que dará el paso formal. “Este es el diagnóstico de mi tía, ahora voy a ir a comprobar y aprovechar la prepaga que vale una fortuna para consultar con un neumólogo”, aseguró, decidido a despejar cualquier duda médica.
Mientras tanto, Rodrigo Lussich eligió exponer la situación sin solemnidad, pero con responsabilidad al aire de Intrusos, programa que le pertenece actualmente y en el que se siente cómodo para hacerlo. La confesión abrió un costado poco visible de su día a día y lo mostró dispuesto a atender una señal que durante años dejó pasar. Esta vez, prefirió no mirar para otro lado.