Balance positivo del Año Jubilar en la diócesis de Bariloche
El Año Jubilar 2025 dejó una fuerte impronta espiritual en la diócesis de San Carlos de Bariloche, con celebraciones, peregrinaciones y un movimiento pastoral que alcanzó tanto a la ciudad como a El Bolsón y la línea sur.
El Jubileo fue convocado por el papa Francisco bajo el lema “Spes non confundit” (“La esperanza no defrauda”, Romanos 5,5) y generó distintas acciones en las diócesis del país.
En diálogo con el medio Vida Nueva, el sacerdote Damian ÄŒrnak (actualmente destinado a la parroquia Inmaculada Concepción de Bariloche) hizo un balance del camino recorrido durante el año jubilar.
En Bariloche, el obispo Juan Carlos Ares, junto a sacerdotes y laicos, definieron los templos jubilares y se organizó el cronograma anual de actividades. El principal centro de peregrinación fue la Iglesia Catedral, donde se instaló la Cruz Jubilar, confeccionada con el tirante principal de la antigua parroquia Inmaculada Concepción que se incendió en 2014.
Sobre lo vivido en la diócesis, ÄŒrnak expresó: “Fue una experiencia de gracia muy grande para la diócesis, un jubileo providencial que ayudó a muchos hermanos a acercarse a Dios desde la esperanza. El obispo Juan Carlos Ares, junto con algunos sacerdotes, definió comenzar el año jubilar con la fiesta de la Sagrada Familia y cuáles serían los templos jubilares. El principal centro de peregrinación fue la Catedral donde encontrábamos la Cruz Jubilar, que fue hecha con el resto del tirante principal de la primera y más antigua parroquia de la Inmaculada que sufrió un incendio en el 2014.”
La Cruz Jubilar en medio de la comunidad
También fueron designados como templos jubilares la iglesia San Eduardo en Llao Llao, la Gruta de la Virgen de las Nieves y la parroquia Virgen de Luján en El Bolsón.
Dada la extensión territorial de la diócesis, se creó además una Cruz Jubilar Peregrina que recorrió comunidades alejadas, permitiendo que fieles de la línea sur y parajes rurales pudieran participar de las celebraciones y acceder a las indulgencias plenarias: “De esta forma, todos los fieles de toda la diócesis tuvieron la posibilidad de recibir las indulgencias plenarias”
Ordenado sacerdote en mayo de 2024, ÄŒrnak vivió su primer año completo de ministerio en el contexto del Jubileo. Sobre esa experiencia personal señaló: “Hace poco fui ordenado como sacerdote y es una experiencia que me llena de gozo y gratitud hacia Dios y su misericordia. Sentir el llamado, seguirlo a Jesús y tratar descubrir la letra chica del ser sacerdote en relación al llamado del Padre bueno, es un camino en el que descubro mi identidad primera de ser hijo de Dios. Todos tenemos un llamado, una vocación y es hermoso descubrirlo con la fe a un Dios que me ama y desea mi felicidad.”
Y agregó: “Una gracia muy grande que el año 2025 haya sido el Año Jubilar, ya que de esta manera podía experimentar un tiempo de gracia, conversión y encuentro personal con Jesús, como decía el papa Francisco en la bula de convocatoria al año jubilar.”
Uno de los aspectos más destacados fue el regreso de numerosos fieles al sacramento de la reconciliación: “Es hermoso escuchar testimonios que después de 15 años, 30 años y hasta 50 años volvieron al sacramento de la reconciliación. Una bendición enorme al ver como Dios conmueve los corazones para volver a la Vida con Jesús”.
Las celebraciones contaron con la presencia del obispo en distintas comunidades de Bariloche, El Bolsón y la línea sur, fortaleciendo la dimensión pastoral del Jubileo.
Al sintetizar lo vivido, el sacerdote retomó el lema bíblico que marcó el año:“La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios se infunde en nuestro corazón por el don del Espíritu Santo, (Romanos 5, 5). La presencia del Espíritu Santo fue fuerte y la esperanza no defraudó a la Diócesis de Bariloche. Bendito sea Dios.”
El balance del Año Jubilar en la diócesis deja como saldo un proceso de renovación espiritual y una mayor participación comunitaria en toda la región cordillerana.