2026-02-16

Festival Rural de la Patagonia: una fiesta campera con perfil culinario y cervecero

Los buenos platos y una gran cantidad de variedad de bebidas acompañaron la propuesta estrella de la tradición campestre.

Una de las características principales de la trigésima edición de la Expo, debido a la decisión de convertir el evento en el Festival Rural de la Patagonia, fue el incremento de opciones gastronómicas, mayormente bajo la modalidad de food trucks, es decir, vehículos adoptados para cocinar y vender comida.

Lee también: Festival Rural de la Patagonia: tradición e innovación, una fórmula que conquistó al público

El público festejó la idea, claramente un concepto de Lucio Bellora, la persona habitualmente a cargo de Bariloche a la Carta (BALC), quien se unió a la organización debido a la intención de ampliar la propuesta, ya que en la Sociedad Rural Bariloche consideraron que, año tras año, el encuentro había ido creciendo de un modo que superaba las posibilidades de hacerlo de la manera acostumbrada, debido al rango de gente que convocaba. Y la decisión pareció más que acertada, ya que el público respondió de manera positiva al nuevo perfil. Se observó un gran flujo de visitantes, pero, además, en general, una reacción a pura sonrisa. Tradición y divertimento lograron conjugarse.

El paseo gastronómico, la gran estrella.

Es cierto que algún hombre de campo ya entrado en años, el sábado, miró con cara circunspecta la opción presentada desde el escenario central, que en aquella jornada estuvo centrada en el rock, rumiando: “Estamos en la Rural, debería escucharse folklore”. Pero también es verdad que la gran mayoría disfrutó de esa nueva posibilidad, incluso desde la propia juventud que vive y cumple labores en el campo, que no es ajena a la música popular que trasciende géneros.

El asado no podía faltar.

En cualquier caso, hubo un punto que resultó distintivo. Más allá del enraizado espacio destinado a la carne al asador, el paseo gastronómico fue la gran estrella de la propuesta, continuamente visitado a la hora del almuerzo y de la cena, pero sin decaer en ningún momento, especialmente gracias al clima agradable que acompañó durante los tres días, lo que permitió que las personas se relajaran en los espacios disponibles para sentarse (en un futuro, quizá habría que pensar en colocar más mesas y sillas, porque hubo instantes en que la cantidad de gente superó las disponibles), gozando de la jornada, deleitándose con la comida y la bebida.

En ese punto, fue acertada la posibilidad de contar con transporte gratuito, para que quienes concurrieran pudieran beber —sin pasarse de la raya, claro—, ya que no tendrían que conducir luego.

En la Expo, reinaron los brindis.

Más allá de la destacada presencia de los cócteles de autor en La Pulpería, que brindaron un toque de distinción al evento campestre, el punto fuerte estuvo dado por las diversas variedades de cerveza que pudieron escogerse.

Por ejemplo, el food truck de Wesley, un clásico barilochense, desde temprano, mostraba una cola perpetua de gente en busca de alguna de las varias opciones que se presentaron en esta ocasión.

La buena atención contribuyó a que a cerveza se disfrutara más.

En tal sentido, hay que decir que Sabrina Labriola y Nahuel Torre, los jóvenes que atendían en ese espacio no paraban de servir cervezas en versiones APA (de perfil fresco y frutal), IPA (de amargor marcado pero balanceado, para los amantes del lúpulo), golden (más ligera) y scottish (cremosa, con alma escocesa), además de la porter (oscura, tostada), en ese caso ya no tirada, sino en lata.

Si bien ella y Nahuel no pararon de recibir pedidos, Sabrina diferenció el ritmo templado con que todo se desarrollaba, en lugar de la sensación agitada que suele envolver al BALC, donde se ve cierta necesidad en la gente por ir de un stand a otro con rapidez. “Acá todo se vive con más tranquilidad”, decía la joven. Probablemente, esa característica estuvo influenciada por el propio marco, con el ambiente campestre, donde el verde de un césped muy cuidado y el sol convocaban a tomarse todo con serenidad.

El arte de servir la cerveza en forma correcta.

Hay que destacar que muchos de los que concurrían al espacio de Wesley no sólo salían con vasos cargados de cerveza, sino, también, conteniendo un líquido rojo y sin espuma, el vermú Río Negro, una nueva propuesta de la firma, en colaboración con Bodegas Miras, con un sabor suave que, acompañado por una rodaja de naranja, como lo servían en la Expo, resultaba ideal para acompañar el atardecer en el predio de la Sociedad Rural Bariloche.

Debe indicarse que, más allá de la cerveza y el vermú, Wesley tuvo la posibilidad también de mostrar la innovación culinaria que está implementando en el último tiempo de la mano del chef Lucas Mateu, quien el sábado estuvo presente para ofrecer un plato más que original, con un pancho de cordero al Malbec con confitura de limón.

Como puede notarse, la Expo Rural de este año tuvo su costado gourmet.

 

Vermú y una manera innovadora de presentar el cordero... ¡La fórmula de la felicidad!

Te puede interesar