¿Qué pasa en los ríos y arroyos después de los incendios?: pautas para consumir el agua
Luego de los incendios en distintos puntos de la región, especialistas remarcan que el fuego no solo afecta al bosque, sino también a la calidad del agua de ríos y arroyos, con posibles consecuencias para la salud de las personas y el equilibrio ambiental.
Un estudio realizado tras el incendio de Las Golondrinas (Chubut) evidenció cambios significativos en la composición química del agua. Las lluvias posteriores arrastran cenizas, restos vegetales y partículas de suelo hacia los cursos hídricos, lo que provoca mayor turbiedad y puede afectar filtros domiciliarios y cisternas, informó Ahora Comarca.
Además, la pérdida de vegetación en la cuenca altera el equilibrio natural del ecosistema acuático. Según el informe elaborado por la Dra. Cecilia Brand y la Dra. Yanina Assef (LIESA–CIEMEP, CONICET – Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco), se registran:
Aumentos transitorios en los niveles de fósforo inmediatamente después del incendio.
Incrementos en la concentración de nitrógeno, que pueden mantenerse elevados durante años.
Estos nutrientes favorecen el crecimiento de algas y bacterias, modificando la calidad del agua y pudiendo afectar tanto a la fauna y flora como a la salud humana.
Si bien el impacto puede variar según las características del suelo, el clima y la hidrología de cada cuenca, se espera un comportamiento similar en distintas zonas afectadas por incendios en la región cordillerana.
Ante este escenario, los especialistas recomiendan:
. Monitorear la calidad del agua destinada al consumo en zonas incendiadas.
. Evitar el contacto con el agua de áreas afectadas hasta que sea declarada segura.
. Limitar actividades que puedan agravar la situación, como el acceso de ganado a los arroyos y el uso de agroquímicos en la cuenca.
. Contribuir a la restauración de la vegetación nativa, clave para filtrar el agua y recuperar el equilibrio ambiental.
. Desde las instituciones científicas remarcaron la importancia de mantenerse informados y actuar de manera preventiva, ya que los efectos del fuego pueden persistir mucho más allá de la extinción de las llamas.
El material fue elaborado por las Dras. Cecilia Brand y Yanina Assef (LIESA–CIEMEP, CONICET).