MUY FUERTE
Fernando Burlando filtró el dato más escalofriante de la autopsia de Silvina Luna: “Tenía…”
El expediente por la muerte de Silvina Luna volvió a sacudir por un testimonio que no dejó margen para la indiferencia. En medio del avance judicial, Fernando Burlando expuso datos técnicos que, por su crudeza, reconfiguran la comprensión del daño interno que atravesaba la actriz. El foco no estuvo en la emoción, sino en la materialidad de lo encontrado.
La escena se reconstruyó a partir de lo que el propio abogado presenció durante el procedimiento forense. Sin rodeos, describió elementos sólidos alojados en el cuerpo, incompatibles con la anatomía humana. “Yo presencié la operación de autopsia de Silvina y la cantidad de material que tenía eran adoquines”, dijo, aludiendo a fragmentos que no deberían existir en tejidos blandos y que, según su relato, explican un sufrimiento prolongado.
El detalle técnico fue más allá del impacto inicial y se detuvo en consecuencias concretas. “Uno de esos adoquines directamente estaba generando una presión en el nervio siático. Eso es algo imposible, es imposible convivir con algo así”, explicó. La afirmación apuntó a un cuadro de dolor constante y a una limitación funcional severa, compatible con los síntomas que la actriz arrastraba desde hacía años.
Ese cuadro apareció también en un recuerdo previo a la internación final, mencionado al aire de DDM. “Yo comí con Silvina una semana antes. Ella me contó que se tuvo que mudar porque no podía subir la escalera de su departamento por el dolor que tenía”, relató, aportando una escena cotidiana que conecta el padecimiento físico con decisiones extremas de vida diaria.
La descripción corporal fue todavía más gráfica cuando el abogado recordó un momento compartido frente a cámaras. “Silvina te mostraba las piernas. Yo se lo toqué en vivo, no sabía lo que era. Eran piedras. Piedras que tenía Silvina. Es cemento”. La imagen trasladó el debate del terreno abstracto a una evidencia sensorial difícil de procesar.
En el mismo intercambio, se sumó una explicación anatómica que reforzó la hipótesis central de la causa. “Imaginate el cuerpo humano, que ya de por sí tiene flexibilidad, que te inyecten piedras desde la punta del glúteo hasta casi donde terminan los gemelos”. Y completó: “En el principio del glúteo tenía dos adoquines que directamente le presionaban el nervio. Es tremendo”.
La frase final sintetizó el alcance del daño sin necesidad de adjetivos adicionales. “Es imposible vivir. Es imposible vivir con el dolor”, remarcó Fernando Burlando. En la causa, esas palabras no funcionan como cierre emocional, sino como una consecuencia directa de los hallazgos técnicos que hoy vuelven a poner el cuerpo de Silvina Luna en el centro de la investigación.