DOLOR INMENSO
Roberto Pettinato se despidió de El Mini de Duro de Domar al borde de las lágrimas
La muerte de Juan Carlos Velázquez dejó un vacío difícil de asimilar para quienes compartieron años de trabajo y amistad con él. Entre ellos, Roberto Pettinato fue uno de los primeros en expresarse públicamente, con un mensaje atravesado por la emoción y el recuerdo de una relación que excedió largamente lo laboral.
Velázquez alcanzó una popularidad masiva gracias a su personaje de “el Mini” en Duro de Domar, ciclo que Pettinato conducía y donde se forjó una dupla muy reconocible para el público. Ese espacio no solo lo mostró en pantalla, sino que también le permitió desplegar un humor propio, espontáneo y entrañable, que terminó marcando una época.
Tras conocerse la noticia del fallecimiento, Pettinato recurrió a sus redes sociales para despedirse con palabras sentidas y sin artificios. En su posteo, dejó en claro el cariño profundo que lo unía al humorista y el lugar especial que ocupó en su vida profesional y personal. “Un abrazo a la familia y a mi entrañable 'Mini' por todo lo que nos y me dio en el humor y en nuestras charlas. Sos y serás inolvidable para mí”, escribió, junto a una imagen que remitía a los años compartidos.
El mensaje no se limitó a una despedida formal. Pettinato también evocó momentos íntimos y recuerdos que, con el tiempo, se volvieron parte de su vínculo. Entre ellos, una anécdota que siempre lo hacía reír y que decidió compartir nuevamente: “Aún recuerdo cómo nos reímos el día que me dijiste 'muchos creen que soy enano. ¡No! Soy una persona pequeña'”. La frase condensó el ingenio y la sensibilidad con la que Velázquez enfrentaba incluso los temas más delicados.
El cierre del posteo fue breve pero contundente. “Amor por siempre”, escribió Pettinato, dejando en evidencia que el lazo construido a lo largo de los años no se diluyó con el paso del tiempo ni con el final del programa que los unió.
Más allá de su popularidad televisiva, la trayectoria de Velázquez estuvo marcada por altibajos y momentos de distancia con los medios. Él mismo había hablado en distintas oportunidades sobre la falta de oportunidades y el olvido del ambiente artístico, una realidad que contrastaba con el cariño intacto de quienes lo conocieron de cerca.
En ese contexto, las palabras de Roberto Pettinato funcionaron como algo más que una despedida pública. Fueron el reconocimiento a un compañero que supo brillar en pantalla, pero también a una persona que dejó huella en la intimidad de quienes compartieron risas, charlas y años de trabajo. Una despedida sincera, hecha desde el afecto y sin distancia, para alguien que, como él mismo dijo, será inolvidable.