DESCONEXIÓN
María Susini expuso qué actividad la ayuda a reflexionar sobre su crisis con Facundo Arana
El silencio elegido por María Susini desde que se confirmó el final de su relación con Facundo Arana no fue ausencia. Fue, más bien, una forma de atravesar el proceso sin explicaciones públicas, con gestos mínimos que hablan de introspección. Después de casi dos décadas en pareja, el tránsito hacia otra etapa se volvió personal y pausado.
Lejos de declaraciones extensas o exposiciones forzadas, Susini empezó a mostrar cómo ordena sus días en este nuevo escenario. No se trata de una huida, sino de una elección consciente para pensar y bajar el ruido. En ese recorrido, una actividad ocupa un lugar central y se repite como ritual: el mar.
Instalada por momentos en la Costa Atlántica, la modelo volvió a un hábito que conoce de memoria. El surf apareció como una manera de conectar con el cuerpo, sostener una rutina y, sobre todo, ganar perspectiva. Las imágenes compartidas en sus redes no buscaron impacto ni respuesta ajena; funcionaron como una ventana a un momento íntimo.
En una de esas publicaciones, Susini escribió una frase breve que sintetiza ese estado: “Arrancar la mañana en el agua y seguir en movimiento. Una de las cosas que más disfruto hacer esta época en Mardel”. Sin adjetivos ni alusiones directas a la ruptura, el mensaje dejó ver una decisión: no quedarse quieta.
El contexto explica la lectura. Tras 19 años de convivencia y una familia en común, el cierre de una historia no se resuelve con un comunicado. El proceso requiere tiempo, y en ese tiempo, la modelo eligió una práctica que le permite pensar sin hablar y ordenar sin dramatizar. El movimiento, en su caso, reemplazó al discurso.
Las postales que acompañaron el texto la mostraron lista para entrar al agua, con la tabla como compañía y el horizonte abierto. No hubo referencias a la separación ni respuestas a comentarios. El foco estuvo puesto en la experiencia, no en la reacción externa. Esa elección refuerza la idea de un duelo transitado con reserva.
Mientras tanto, el vínculo con Facundo Arana sigue en un plano privado, sin cruces mediáticos ni reproches públicos. Cada gesto suma información sin necesidad de explicitarla. En ese clima, el surf funciona como metáfora y herramienta: avanzar, mantener el equilibrio y aceptar las corrientes.
Sin declaraciones rimbombantes ni definiciones cerradas, María Susini dejó en claro que el camino elegido para procesar la crisis pasa por el agua, el movimiento y el silencio. Una forma de seguir, sin mirar atrás más de lo necesario.