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Así es la casa de Christian Petersen en San Isidro donde hace su recuperación
El refugio de Christian Petersen durante su recuperación en San Isidro. Después del susto de salud que lo obligó a frenar, Christian Petersen reorganizó su rutina lejos del ruido cotidiano. El chef eligió atravesar esta etapa en su casa de San Isidro, una propiedad que funciona como refugio, base de trabajo y escenario silencioso de su recuperación. Allí, cada ambiente parece pensado para acompañar un proceso que hoy exige pausa, constancia y reconexión.
Lejos de mostrarse encerrado o inactivo, Christian Petersen transformó el hogar en un espacio operativo. Desde allí retomó compromisos laborales y reuniones virtuales, combinando descanso con actividad medida. En ese contexto, dejó una frase que resume su presente físico: -Es impresionante la memoria muscular que tengo y cómo estoy recuperándome-, dijo al contar cómo avanza día a día mientras vuelve, de a poco, a la dinámica laboral.
La casa se destaca por una arquitectura que privilegia la luz natural. El salón principal funciona como núcleo del hogar y concentra buena parte de su vida diaria. Grandes ventanales conectan el interior con el jardín, diluyendo los límites entre adentro y afuera y generando una atmósfera serena, ideal para una etapa en la que el bienestar se vuelve prioridad.
Ese mismo criterio atraviesa otros sectores de la vivienda. No se trata de espacios compartimentados de manera rígida, sino de ambientes que dialogan entre sí y permiten distintos usos según el momento. El resultado es una sensación constante de amplitud, donde la calma visual acompaña el ritmo más lento que impone la recuperación.
Uno de los puntos más llamativos es el sector de entrenamiento funcional integrado a la casa. Lejos de un gimnasio aislado, las máquinas conviven con elementos de diseño y decoración, sin romper la estética general. De ese modo, Christian Petersen puede realizar sus rutinas físicas diarias sin desplazamientos ni interrupciones, sumando el ejercicio como parte natural de su día.
La presencia del jardín cumple un rol clave en ese equilibrio. Más que un simple fondo verde, funciona como una extensión visual del interior. Los ventanales permiten que la vegetación y la luz actúen como un marco constante, aportando una sensación de aire y descanso que acompaña tanto el trabajo remoto como los momentos de reposo.
Ese entorno resultó fundamental tras el episodio de descompensación que sufrió durante una excursión al Volcán Lanín. En la tranquilidad de San Isidro, Christian Petersen pudo tomar dimensión de su estado de salud y ordenar prioridades, lejos del ritmo intenso que suele marcar su vida profesional.
Hoy, la casa no es solo una propiedad imponente. Es el espacio donde el chef reorganiza su tiempo, cuida su cuerpo y se prepara, sin apuro, para volver a las cocinas y a los eventos presenciales, cuando el proceso esté completo.