INSÓLITO MOMENTO
Christian Petersen relató el fuerte cruce que tuvo con una mujer que lo reconoció al salir de la clínica
El día que dejó la clínica no tuvo nada de épico. Para Christian Petersen, ese momento estuvo atravesado por el cansancio, la fragilidad física y una sensación de desborde que todavía no terminaba de procesar. Después de semanas internado por la crisis de salud que sufrió tras su intento de ascenso al volcán Lanín, la salida del hospital lo enfrentó a una escena inesperada.
El chef venía de atravesar uno de los episodios más complejos de su vida. La internación fue prolongada, la recuperación lenta y el alta llegó cuando todavía estaba lejos de sentirse fuerte. En ese contexto, el contacto con el afuera no fue simple, y mucho menos con la mirada ajena.
Fue justamente al abandonar la clínica cuando ocurrió el cruce que ahora decidió contar. Christian Petersen recordó que se retiraba de noche, exhausto y con dificultad para caminar, cuando una mujer lo reconoció y se le acercó sin medir el momento. “Cuando salía del hospital yo casi no podía caminar. Salí a las 11 de la noche y viene una señora y me dice 'me puedo sacar una selfie, ¡estás vivo!'”, relató.
La situación lo descolocó. Por un lado, entendió la emoción de quien lo había seguido a la distancia durante su internación. Por el otro, sintió que se había cruzado un límite difícil de digerir en ese estado. “'Nos sacamos una selfie, pero yo no puedo ni caminar', le dije”, contó, marcando el contraste entre la euforia ajena y su propia vulnerabilidad.
A partir de ese episodio, Christian Petersen abrió una reflexión más amplia sobre el peso de la fama en momentos extremos. Reconoció que la visibilidad le dio oportunidades y cariño del público, pero también expuso el costo de no poder correrse nunca del todo. “Ser conocido tiene un montón de cosas a favor, pero hay un momento en que necesitás un poco de privacidad, de silencio. Y es muy difícil ese oximorón de 'vivo de esto pero a veces me hace mal'”, explicó.
En el mismo relato, el chef volvió a poner en contexto la gravedad de lo que había atravesado. Detalló que su colapso respondió a una combinación de factores médicos que se fueron acumulando. “Me dicen que se juntaron varias causas. Estaba intoxicado en Brasil, dicen que puede haber sido dengue o zika; tenía un virus en el corazón, o sea que ya tenía el corazón un poco inflamado; veinte días antes me había hecho una radiografía y [mostraba que] estaba saliendo de una neumonía”, enumeró.
A ese cuadro se sumaron el estrés y la exigencia física de la montaña. “El estrés, más la montaña, fueron cinco factores que hicieron que fallara. Bajé muy rápido y eso desató una arritmia altísima”, explicó, al reconstruir el momento más crítico de su crisis.
Hoy, con la distancia que da el tiempo, Christian Petersen eligió contar esa anécdota no como reproche, sino como parte de un proceso. Un episodio mínimo, casi anecdótico, que expuso con crudeza cómo la fama puede irrumpir incluso cuando el cuerpo y la cabeza apenas alcanzan para seguir en pie.