QUÉ DIFÍCIL
El mal momento que vive Ian Lucas tras su separación de Evangelina Anderson
En el universo de MasterChef no todo pasa por las hornallas y los platos. A veces, lo más intenso se cocina lejos de cámara. Y eso es lo que ocurrió con una de las versiones más comentadas de esta edición: el supuesto vínculo entre Ian Lucas y Evangelina Anderson, una historia que nunca terminó de confirmarse públicamente, pero que puertas adentro del programa dejó huellas visibles.
Desde hace semanas, los rumores apuntaban a ellos como una pareja inesperada. No hubo besos explícitos ni declaraciones formales, pero sí gestos, miradas y comentarios cruzados que alimentaron la especulación. Incluso Rusherking, amigo cercano de Ian y participante del reality, fue quien se animó a decir en voz alta lo que muchos intuían: que su amigo se había enamorado dentro del programa. Esa frase, lanzada casi sin filtro, encendió todas las alarmas.
Sin embargo, fue en Infama donde comenzaron a salir a la luz detalles que no se vieron al aire y que pintan un escenario más complejo. Santiago Sposato fue quien aportó información clave sobre el estado anímico de Ian en los últimos días. “Esta semana a él lo vieron de capa caída y cuando pregunté qué le pasaba, también me dijeron ‘se enamoró’”, reveló, marcando que el impacto emocional fue real y profundo.
La lectura del vínculo no fue unánime. Marcela Tauro sumó una mirada más filosa sobre la dinámica entre ambos. “Lo que pasa que para mí todo lo que hicieron para él fue real y, en cambio, para ella, no sé…jugó. A él lo noté lastimado”, lanzó, sugiriendo que las expectativas no estuvieron alineadas y que Ian habría puesto más de lo que recibió.
Aun así, la historia no se reduce solo al desencanto. Sposato aclaró que, fuera del clima del reality, Ian logró recomponerse. “Bueno, igual en Punta del Este, Ian no la pasó mal, tampoco. Algunas cositas tuvo. No me enteré de nadie en particular, pero me dijeron que él la estuvo pasando bien. Además, su familia le dijo ‘soltá’”. Un consejo directo, casi terapéutico, que habría funcionado como empujón para dar vuelta la página.
Tauro insistió en su análisis y fue más allá al referirse al rol de Evangelina en esta historia. “Está bien, porque ella lo negó y jugó un poquito -continuó Tauro-, para mí él se cansó o se sintió usado. Yo creo que él buscaba algo serio, pero ella no quiso”. Una frase que resume el nudo del conflicto: dos personas atravesando el mismo vínculo, pero desde lugares muy distintos.
Mientras tanto, Evangelina Anderson nunca terminó de validar públicamente el romance y, según estas versiones, habría optado por bajar el perfil y desmarcarse. Ian, en cambio, quedó más expuesto emocionalmente, algo que quienes lo rodean notaron de inmediato.
Así, entre recetas, competencia y cámaras encendidas, MasterChef volvió a demostrar que también es un escenario donde se juegan historias personales profundas. Algunas nacen como un juego, otras se viven con intensidad, y no todas terminan bien. Esta, al menos por ahora, parece haber dejado más preguntas que certezas.