2026-01-19

EL PRESIDENTE LAS SUBVALUÓ AL ANUNCIAR MISIÓN ESPACIAL

Cuestionan menosprecio de Milei a las ciencias políticas y sociales

“La ciencia política se practica en todas las democracias del mundo y solo en ellas se desarrolla”. Es más, “donde no hay democracia no hay ciencia política”, dice el pronunciamiento de los directamente aludidos.

Politólogos y otros investigadores de las ciencias sociales lamentaron el comunicado que dio a conocer la -formalmente inexistente- Oficina del Presidente sobre fines de la semana pasada, al informar que la Argentina participará de una misión de la NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio) estadounidense gracias a “la eliminación de gastos innecesarios en áreas sociales o politológicas”.

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En particular, salió al cruce de la nueva descalificación del Poder Ejecutivo la Sociedad Argentina de Análisis Político (SAAP), una entidad que tiene la misma antigüedad que la democracia en el país, ya que se fundó el 15 de diciembre de 1983, es decir, cinco días después de la asunción de Raúl Alfonsín al término de la última dictadura cívico-militar. El pronunciamiento ya recibió una cantidad considerable de adhesiones y continúa abierto.

En un breve texto que lleva la firma de Javier Milei, se dio a conocer el último viernes que el país será parte la misión Artemis II de la agencia estadounidense, porque el gobierno nacional priorizará “el desarrollo tecnológico y la investigación en asuntos estratégicos” mientras “se eficientizan los recursos a partir de la eliminación de gastos innecesarios en áreas sociales o politológicas”.

Ante la flagrante descalificación, dice el pronunciamiento de la SAAP que “en todo el mundo politólogas y politólogos trabajan en la enseñanza o la investigación universitaria o en think tanks, en la diplomacia y los organismos internacionales, la opinión pública, el ámbito empresarial, la consultoría en instituciones públicas o privadas, el periodismo, el análisis en organizaciones no gubernamentales o en grupos de interés y el asesoramiento para la toma de decisiones en ministerios, legislaturas y gobiernos nacionales y locales”.

Añade la réplica que “en la Argentina la ciencia política es una disciplina plural, un ejemplo de convivencia entre visiones teóricas, ideológicas y políticas muy distintas”. Por otro lado, “la ciencia política argentina goza además de un importante prestigio a nivel internacional, medido por reconocimiento de pares, publicaciones en revistas académicas y trayectoria de profesionales dentro y fuera del país”.

El primer listado que circuló incluye a Marcelo Cavarozzi, Gerardo L. Munck, Roberto Gargarella, Carolina Barry, Sebastián Etchemendy, Mario Pecheny, Paula Canelo, Pilar Arcidiácono, Joaquina Perochena, Catalina Smulovitz, Franco Castiglioni, Federico Merke, Martín D’Alessandro y Sergio De Piero, entre muchos otros académicos, profesores, directores de carrera e investigadores.

También expresaron su repudio a los dichos presidenciales entidades y facultades específicas de universidades de la Argentina, España y Latinoamérica, entre ellas el Consejo Interuniversitario Nacional, la Federación Universitaria Argentina y el Consejo de Decanas y Decanos de Facultades de Ciencias Sociales y Humanas. El primer presidente de la SAAP fue el economista y también politólogo Oscar Oszlak, quien precisamente firmó el comunicado.

Actualmente la preside el profesor y politólogo Gustavo Dufour. La SAAP sumó que “la ciencia política se practica en todas las democracias del mundo y solo en ellas se desarrolla”. Es más, “donde no hay democracia no hay ciencia política. Y la ciencia política es de calidad allí donde hay demócratas interesados en sostenerla”, destaca el pronunciamiento, que cuestionó a la autodenominada Oficina del Presidente (no existe en organigrama administrativo alguno).

La expresión de Milei “menosprecia a las ciencias sociales en general y a la ciencia política en particular”. En consecuencia, lxs firmantes “reclaman el cese del ataque público y sistemático a la comunidad científica argentina y solicitan la urgente recomposición del presupuesto para todo el sistema universitario, científico y tecnológico nacional”, dice la réplica en su párrafo del final.

La participación de la Argentina en la misión Artemis II de la NASA se concretará a través del envió a la Luna de un microsatélite que tiene como nombre Atenea, desarrollo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) junto con una empresa tecnológica. Del proyecto también son parte el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y tres universidades nacionales que se las arreglan con presupuestos insuficientes hace dos años.

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