2026-01-17

REFLEXIÓN

Luis Ventura se quebró en Polémica en el Bar al recordar su infancia: “Mi viejo prefería…”

El momento más emotivo de Luis Ventura en Polémica en el Bar

El clima del estudio cambió de golpe. No fue una discusión ni un cruce habitual de mesa, sino un gesto pensado para detener el ritmo y mirar hacia atrás. En Polémica en el Bar, Luis Ventura fue sorprendido con un homenaje por sus 70 años y, casi sin darse cuenta, terminó abriendo una puerta íntima que pocas veces deja entrever al aire.

El reconocimiento llegó en forma de un tape que repasó momentos clave de su extensa trayectoria. Las imágenes, los recuerdos y, sobre todo, los mensajes personales empezaron a acumularse con una carga emocional difícil de contener. Luis Ventura, acostumbrado a sostener la palabra firme incluso en contextos adversos, se quedó en silencio más de una vez mientras observaba la pantalla.

Las voces de sus hijos terminaron de quebrar ese equilibrio. Los mensajes de Nahuel Ventura y Facundo Ventura, sumados al gesto espontáneo de Antonito, el menor, tocaron una fibra distinta. Ya no se trataba del periodista ni del conductor, sino del padre y del hombre atravesado por su propia historia familiar.

Cuando el video terminó, Luis Ventura se puso de pie, recorrió el estudio y saludó uno por uno a quienes lo acompañaban. Los ojos húmedos y la respiración entrecortada marcaron el tono del momento. Entonces tomó la palabra y dijo: “Gracias. No voy a pedir tres deseos, voy a pedir dos: salud y amor. El dinero no me hace falta”. Luego, casi como una confesión al pasar, agregó: “Son muchas emociones juntas”.

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El homenaje también dio lugar a palabras de afecto desde la mesa. Mariano Iúdica lo miró y resumió una sensación compartida: “Te quiero mucho. Sos tan de barrio, tan popular”. La frase quedó flotando en el aire y funcionó como puente hacia un relato más profundo, uno que Luis Ventura no suele compartir en cámara.

En ese contexto, el conductor decidió volver a su infancia. Habló de su casa, de su crianza y de las decisiones que marcaron su formación. “Yo tuve dos viejos que me educaron. Me crié en un departamento de dos ambientes con mi hermano. Mis viejos dormían en una habitación y nosotros, que éramos dos bestias de dos metros, dormíamos en una cama individual porque la guita no alcanzaba. Mi viejo prefería mandarnos a un buen colegio antes que gastar en otras cosas”, recordó, visiblemente emocionado.

La imagen de su padre apareció entonces como un ejemplo cotidiano y silencioso. Luis Ventura lo describió con una escena simple y potente: “Volvía del trabajo trajeado, se sacaba el saco, se arrodillaba en el cemento y se ponía a jugar a la bolita en la vereda con nosotros. Así me crié”.

Las palabras atravesaron el estudio sin necesidad de énfasis. Con lágrimas en los ojos, Luis Ventura cerró con una reflexión que fue más allá del festejo personal y del programa en sí: “En la Argentina tendría que haber menos grietas y más familias. Más padres que eduquen, que se separen menos y que junten a sus críos. Esto no es solo un programa de televisión, yo creo que acá hay una familia”.

El homenaje terminó, las cámaras siguieron su curso y el programa continuó. Pero lo que quedó fue otra cosa: la certeza de que, por un momento, Polémica en el Bar dejó de ser solo un espacio televisivo para convertirse en escenario de una historia de vida contada sin defensas.

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