Una propuesta de amor en plena Regata del Río Negro emocionó a todos
El amor también encontró su lugar en la Regata Internacional del Río Negro y lo hizo en pleno corazón de la competencia, frente a la mirada emocionada del público que acompañaba la prueba desde la costa. En una jornada atravesada por el esfuerzo extremo, la pasión por el canotaje y el aliento constante de la gente, una propuesta de casamiento convirtió la escena deportiva en un momento inolvidable.
El protagonista fue Néstor “Piri” Pinta, uno de los grandes íconos de la Regata, multicampeón y ganador en 16 oportunidades. Este año, el palista volvió a competir tras cinco temporadas de ausencia, en la categoría Máster A, junto a su histórico compañero Martín Mozzicafreddo. El regreso, cargado de emoción y simbolismo, tuvo un condimento especial: una propuesta de matrimonio a su pareja, a quien cariñosamente llama “la Rusita”.
El momento de la declaración
“Era un sueño que tenía desde hace mucho tiempo”, contó Pinta a un medio regional, visiblemente emocionado. En su testimonio, recordó los años difíciles que atravesaron juntos: “Durante cinco años nos tocó vivir cosas bastante complicadas y ella fue uno de los pilares más grandes que he tenido, junto a mi mamá. Siempre fue la que ponía el pecho cuando yo estaba muy bajoneado”.
La escena se dio en General Roca, a la llegada de la embarcación, cuando Pinta sorprendió a su compañera y desató una ovación espontánea entre los presentes. El gesto se viralizó rápidamente y conmovió a la familia del canotaje y al público que siguió de cerca la competencia.
Según relató, la idea comenzó a tomar forma hace más de un año, cuando imaginaba regresar a la Regata y concretar ese deseo en el lugar que representa gran parte de su vida deportiva. “Yo siempre dije que iba a empezar a vivir de nuevo el día que se toque el silbato en Neuquén. Volver a la vida del canotaje, a la familia del río y a desafiar nuevamente al Río Negro”, expresó.
La llegada a Roca, el contacto con la gente, las fotos y el cariño del público terminaron de cerrar un momento soñado. “No solo me hace feliz por ella, sino por mí. Se me estaba dando todo junto: volver a navegar con Martín, cumplir este sueño… más no puedo pedir”, resumió.
En una regata marcada por el sacrificio físico y la historia deportiva, el gesto de Pinta recordó que, incluso en la exigencia máxima, hay lugar para el amor y las emociones que trascienden la competencia.