ASÍ ESTÁ HOY
El Pocho Lavezzi reapareció con su familia tras su peor crisis: así está ahora
Después de meses marcados por la preocupación y el hermetismo, Ezequiel Pocho Lavezzi reapareció públicamente y llamó la atención por una imagen muy distinta a la que había generado en el pasado reciente. Lejos del ruido mediático y de los episodios que encendieron alarmas, el exjugador se mostró relajado, sonriente y acompañado por su círculo íntimo durante unos días de descanso en la costa uruguaya.
La escena tuvo lugar en Punta del Este, más precisamente en la zona de José Ignacio, donde Lavezzi disfrutó de salidas al aire libre junto a su familia y su pareja, Guadalupe Tauro. Las imágenes, que rápidamente circularon, reflejan un clima de tranquilidad y cercanía, muy distinto al que lo rodeó en los momentos más duros de su crisis personal.
No pasó desapercibido el gesto sereno con el que respondió al cariño de la gente que se acercó a saludarlo. Sin esquivar fotos ni muestras de afecto, el Pocho se mostró accesible y presente, una actitud que muchos interpretaron como una señal clara de estabilidad emocional. En varias postales se lo vio compartiendo un almuerzo distendido, conversando y sonriendo, sin apuro ni tensión.
El contexto de esta reaparición suma peso a la imagen. Tiempo atrás, Ezequiel Lavezzi había atravesado una etapa crítica vinculada a problemas de adicciones, una situación que encendió la preocupación tanto de su entorno como del público que lo sigue desde su carrera profesional. Aquellos episodios lo llevaron a resguardarse y priorizar su salud, alejándose de la exposición y enfocándose en un proceso personal complejo.
Hoy, las señales son otras. Sin declaraciones grandilocuentes ni gestos forzados, el exdelantero eligió mostrarse desde un lugar cotidiano, acompañado por quienes lo sostienen. La presencia de su familia aparece como un eje central de esta etapa, en la que el descanso, la rutina simple y el contacto con la naturaleza parecen ocupar un rol clave.
El look que eligió para estas salidas también reforzó esa idea. Con prendas urbanas, cómodas y sin estridencias, Lavezzi se movió en sintonía con el clima veraniego y el ambiente relajado del lugar. Nada de producciones ni poses: la imagen fue la de alguien que busca disfrutar sin llamar la atención, aun sabiendo que cada aparición genera repercusión.
Guadalupe Tauro, por su parte, acompañó con un estilo natural y acorde al entorno, y se mostró cercana y cómplice en cada momento compartido. Las muestras de cariño entre ambos no pasaron inadvertidas y sumaron una cuota de calidez a una postal que muchos definieron como esperanzadora.
La reaparición del Pocho Lavezzi no fue solo una salida más. En clave de sorpresa e intriga, dejó entrever que atraviesa una etapa distinta, más calma y contenida, después de haber tocado fondo. Sin necesidad de explicaciones públicas, su presencia junto a su familia funcionó como el mensaje más claro sobre cómo está hoy y hacia dónde parece encaminarse.