CAMBIO TOTAL
Así es la nueva vida de Carola del Bianco, la modelo de los 90 que se instaló en Villa La Angostura
Hubo un tiempo en el que el nombre de Carola del Bianco estaba ligado a campañas, producciones de moda y ritmo vertiginoso. Hoy, la postal es otra. En Villa La Angostura, rodeada de montañas, lago y aire frío, la exmodelo vive una vida que poco tiene que ver con los flashes y que, según muestra cada tanto, la conecta con lo esencial: su familia, su casa y el contacto directo con la naturaleza.
En sus redes, Carola del Bianco suele compartir escenas de su día a día: cosechar de la huerta, amasar al aire libre, cuidar animales y terminar la tarde con algo recién salido del horno. En una de esas publicaciones resumió la filosofía que la acompaña desde hace años: “Un día cotidiano en casa”, escribió, y luego añadió: “Sin correr, sin ruido. La huerta primero, la cocina después. Algo simple, hecho en casa. De la huerta a la mesa, y listo. Así se vive lo real”.
Ese estilo de vida comenzó a tomar forma cuando, junto a Francisco “Paquito” Mayorga, decidió dejar Buenos Aires y empezar de nuevo en el sur. La mudanza implicó reorganizar todo: trabajo, familia, tiempos y prioridades. Con el paso de los años, el proyecto creció y hoy comparten la vida con sus cuatro hijos ”Maia, Elisa, Isabel y Francisco” en una casa pensada para estar afuera tanto como adentro.
La rutina es tranquila, pero no por eso menos intensa. Hay jardín, huerta, una pequeña granja y una cocina que se vuelve el corazón del hogar. Carola del Bianco elige mostrar apenas fragmentos: recetas, mermeladas caseras, panes, preparaciones con productos propios. Más que exhibir, busca transmitir una idea de bienestar ligada al hacer cotidiano, sin estridencias ni artificios.
El vínculo con Paquito Mayorga, que lleva más de tres décadas, atraviesa toda esta historia. No necesitaron papeles para validar el proyecto: prefirieron construirlo en el tiempo, sostenerlo en el trabajo compartido y en la crianza. La familia, para ellos, terminó siendo el verdadero centro, incluso cuando ella, cada tanto, vuelve a posar y recuerda su pasado en el mundo de la moda.
Con el correr de los años, también aparecieron reflexiones que Carola del Bianco comparte con quienes la siguen. En una oportunidad, dejó un mensaje que resume su mirada sobre el cuidado personal y el bienestar: “Estar bien depende de las decisiones que tomamos todos los días, nutriendo tu mente con pensamientos positivos, alimentando tu cuerpo con alimentos saludables y orgánicos, haciendo ejercicio, pero también descansando y teniendo momentos de reflexión. Reconoce que cada elección es un paso a un yo más sano y más realizado. Nuestra salud y felicidad depende de nosotros”.
La elección de Villa La Angostura no fue azarosa. Hubo recomendaciones familiares, recuerdos y una conexión emocional con ese paisaje que, con el tiempo, se volvió hogar. Allí, Carola del Bianco encontró un ritmo que le pertenece: caminar, cocinar, sembrar, acompañar a sus hijos y, cuando quiere, volver brevemente a su pasado de modelo. Por ahora, no hay planes de cambiar: el sur sigue siendo el lugar donde su historia ”la más importante” se sigue escribiendo.