REVELACIÓN
La confesión íntima de Moria Casán sobre su Navidad inolvidable: “Sola, divina”
Acostumbrada a pasar las fiestas entre aviones, hoteles y destinos icónicos, Moria Casán sorprendió al revelar que la Navidad más inolvidable de su vida no tuvo glamour ni multitudes. Fue, justamente, una que eligió pasar completamente sola, lejos de la familia y sin rituales tradicionales.
El recuerdo apareció al aire de La mañana con Moria, por eltrece, mientras repasaban imágenes de distintas Navidades de la diva. Fue entonces cuando Moria se detuvo en una escena que todavía guarda con nitidez. “Te voy a decir la Navidad que más recuerdo. Una Navidad que estuve sola por elección”, lanzó, con la honestidad que la caracteriza.
En ese momento vivía en un departamento de Barrio Norte y atravesaba una etapa de plenitud personal. Su familia —su madre, su tía y otros allegados— había viajado a La Pampa para pasar las fiestas, pero ella decidió quedarse. “Mi mamá me decía ‘vení con nosotros’, pero la verdad es que no tenía ninguna gana de viajar. Tenía ganas de quedarme sola en mi casa”, explicó.
Lejos de cualquier lectura triste, Casán aclaró que no hubo melancolía ni vacío emocional. Tenía veintitantos años, trabajaba intensamente en teatro y se sentía en eje consigo misma. “No armé arbolito, no tenía esa cosa. La pasé sola en mi casa, divina”, recordó, resignificando la idea clásica de la Nochebuena.
La noche, sin embargo, no terminó en silencio. Pasada la medianoche, la intimidad se transformó en celebración compartida. “Vinieron amigos míos, bailarines que trabajaban conmigo, y nos matamos de risa”, contó, describiendo una Navidad espontánea, sin mandatos ni protocolos.
Esa experiencia, según explicó, marcó su vínculo con las fiestas hasta hoy. “La Navidad sola, divina. Me pasó por elección, no por estar triste. A mí muchas veces me pide estar sola, incluso en Año Nuevo, a veces arriba de un avión”, cerró, dejando en claro que la soledad, para ella, también puede ser un lujo.
Días antes, Moria había sorprendida desde su programa al recibir a Florencia Peña. En una charla distendida, el tema derivó hacia el dinero y la familia, donde ambas coincidieron en que no existen límites cuando se trata de los afectos. “A mí me gustaría mantener a mi hija toda la vida. Yo quiero que no pida, me gusta ofrecerle todo”, confesó la conductora.
La diva fue aún más profunda al reflexionar sobre errores del pasado. “Me ha faltado mucho dinero por delegar y no estar en determinadas cuentas. No es que me equivoqué, no lo siento culpa pero sí ha sido irresponsabilidad mía”, admitió. Para Moria, ese faltante impactó indirectamente en Sofía Gala, su única heredera, y por eso busca compensarlo: “Siento que lo tengo que compensar ofreciéndole a mi hija todo. Todo. Si fuera por mí, no quiero que trabaje más”.