DECISIONES
La polémica jugada de Juana Viale que pone en riesgo la vida de Mirtha Legrand: “La familia sabe que…”
A los 98 años, Mirtha Legrand sigue repitiendo una idea que no es consigna televisiva sino convicción personal: trabajar la mantiene viva. No lo dice como metáfora ni como slogan; lo plantea como una certeza que atravesó décadas. Por eso, cualquier decisión que altere su rutina laboral adquiere otra dimensión, más sensible y delicada que un simple cambio de grilla.
El cierre del último programa del año dejó una sensación extraña. No fue un final celebratorio ni un “hasta pronto” tradicional. En el aire quedó flotando una duda incómoda: qué pasará con la continuidad del ciclo durante el verano y, sobre todo, qué impacto tendrá eso en la conductora que hizo del trabajo un combustible emocional y físico.
Como sucede cada temporada, la producción tenía previsto el clásico traslado a Mar del Plata, una instancia que históricamente le permitió a Mirtha Legrand mantenerse activa, rodeada de equipo y con un objetivo concreto. Sin embargo, esta vez apareció un freno inesperado que no vino del canal ni del presupuesto, sino del propio esquema familiar.
La decisión de Juana Viale de no trabajar durante el verano encendió las alarmas. Su negativa a sostener el ritmo de grabaciones dejó a la producción frente a un dilema que excede lo televisivo y toca fibras íntimas. La discusión ya no es solo logística: es emocional.
El tema explotó públicamente en A la Tarde, donde Santiago Sposato fue contundente al describir el escenario: "En este momento estarían grabando el último programa del año, el que va a salir el sábado próximo. Tenían todo arreglado para arrancar a grabar en Mar del Plata en el mes de enero, pero Juana Viale dijo: ‘No estoy, me bajo en febrero’. Ella no puede grabar dos programas por día. ¿Qué hacemos? O estás o buscamos un reemplazo. Y si no buscamos un reemplazo, al canal no le rinde que sea solo los sábados con Mirtha Legrand".
La frase dejó al descubierto algo más profundo: sin el acompañamiento de Juana, el esquema se vuelve inviable para El Trece, y esa inviabilidad repercute directamente en la continuidad de la histórica conductora.
Pero lo más fuerte llegó después, cuando el periodista puso el foco donde más duele: "Toda la familia sabe que necesita trabajar porque le hace bien”. No es una opinión suelta ni un comentario al pasar. Es una afirmación que resuena como advertencia.
En ese contexto, la postura de Juana Viale empezó a leerse como algo más que una decisión personal. Para muchos, es una forma de soltar la mano en el momento más sensible. No por mala intención, sino por desentenderse del rol que cumple ese trabajo en la vida de Mirtha Legrand.
Mientras el verano se acerca y las definiciones no llegan, la incógnita persiste. Y la preocupación también. Porque, en este caso, no se trata solo de programas, contratos o rating: se trata de entender que, para Mirtha Legrand, seguir trabajando no es una opción. Es, literalmente, una forma de seguir viviendo.