ESTREMECEDOR
El terrible relato sobre el acoso del marido de Maru Botana a su empleada: “La obligó a…”
El nombre de Maru Botana volvió a quedar envuelto en una situación judicial delicada, pero esta vez lejos de la cocina y de la imagen pública que la rodea desde hace años. Lo que se conoció en las últimas horas generó impacto por el contenido del reclamo y, sobre todo, por el relato que expone prácticas de hostigamiento laboral que habrían ocurrido dentro de su propio ámbito de trabajo.
La información salió a la luz en LAM (América TV), cuando Ángel de Brito anunció que tenía documentación judicial vinculada a una denuncia que involucra tanto a Maru Botana como a su esposo, Bernardo Solá. “Escándalo judicial con Maru Botana, tengo papeles”, lanzó el conductor al introducir el tema, marcando desde el inicio la gravedad del caso.
Según explicó el periodista, no se trata de un episodio aislado ni de una versión reciente. “Hace un tiempo, nos escribió una chica que se sentía hostigada por el marido de Maru Botana. Quería dar una nota pero, casualmente, llegaron a un arreglo judicial y no se hizo”, relató De Brito, dando a entender que el conflicto venía gestándose desde antes y que recién ahora salió a la superficie con mayor claridad.
El foco de la denuncia está puesto en el vínculo laboral que mantenía la mujer con el emprendimiento gastronómico de Maru Botana, ubicado en la calle Echeverría. “Hace unas semanas, una exempleada de Maru, que trabajaba en su local de la calle Echeverría, demandó a la pastelera y a su esposo por deudas salariales y particularmente contra Bernardo Solá, el esposo de Maru, por acoso y hostigamiento laboral”, detalló el conductor al contextualizar el reclamo judicial.
El tramo más impactante llegó cuando ÃÂngel de Brito leyó parte del escrito presentado ante la Justicia. Allí se describe una conducta reiterada que habría afectado directamente a la denunciante en su vida cotidiana dentro del trabajo. “El señor Solá habitualmente observaba partes específicas del cuerpo de la actora y de las otras trabajadoras, lo que no solo la incomodaba, sino que la obligó a dejar de maquillarse para llegar al trabajo más desprolija”, leyó al aire, generando un clima de fuerte incomodidad en el estudio.
El relato expone no solo una situación de incomodidad, sino también las consecuencias concretas que habría tenido ese accionar en la rutina de la empleada, que se vio forzada a modificar su aspecto personal para evitar miradas y situaciones que percibía como invasivas. Un dato que refuerza el carácter estructural del hostigamiento denunciado y que le quita cualquier lectura aislada o circunstancial.
Respecto a la resolución judicial, De Brito explicó que el conflicto avanzó hacia un acuerdo económico entre las partes. “Ante esta denuncia, los abogados decidieron formular un acuerdo transaccional, se solicitó la homologación y dieron el pago un monto embargado, y después solicitaron el levantamiento del embargo”, detalló sobre el procedimiento legal que siguió el caso.
Finalmente, el conductor leyó el fragmento referido al cierre del reclamo económico: “La denunciante, a fin de llegar a un acuerdo conciliatorio, reajusta el monto de su demanda, incluyendo intereses calculados hasta la fecha en la suma de 50 millones de pesos. Los demandados, sin reconocer hechos y al solo efecto conciliatorio, prestan conformidad a lo manifestado por la actora”. Un desenlace judicial que no borra el impacto del relato ni las preguntas que deja abiertas sobre lo ocurrido puertas adentro.