De Bariloche a la industria aeroespacial internacional: la historia de Mariela Soto, la ingeniera que llegó al corazón de la industria aeroespacial
Nació y se formó en Bariloche, lejos de los grandes polos tecnológicos del mundo, pero con una curiosidad que nunca dejó de crecer. Hoy, Mariela Soto trabaja en Estados Unidos en uno de los sectores más exigentes de la industria aeroespacial, donde supervisa y valida tecnología destinada al espacio. Su historia, marcada por la constancia y la formación pública y local, fue compartida en una emotiva entrevista en El Cordillerano Radio.
“Arrancó todo cuando empecé a estudiar en la escuela industrial en Bariloche”, recordó Mariela desde Colorado, Estados Unidos, donde vive actualmente. “Ahí se me despertó la chispa por la industria tecnológica”. Ese interés inicial se consolidó cuando, apenas terminada la secundaria, ingresó a INVAP, la empresa rionegrina que se transformó en una verdadera escuela para su carrera.
“Entré al área satelital y fue ahí donde empecé a desarrollar mi camino profesional”, explicó. Desde entonces, su recorrido fue creciendo de manera sostenida, sin grandes dudas, pero con mucho esfuerzo. “Gracias a las personas que me rodearon, nunca sentí que este camino no fuera para mí. Es un aprendizaje constante, muy motivador”.
Hoy, Mariela se desempeña en el área de calidad e integración satelital, un rol clave dentro de los proyectos espaciales: “Todo producto que va al espacio pasa por mi inspección. Soy quien da el ‘ok’ final para que esté validado”, contó. Entre otras tareas, supervisa los recubrimientos térmicos que protegen los equipos electrónicos y ópticos de las extremas temperaturas del espacio. “Es como una campera satelital”, explicó de manera didáctica.
Con más de 15 años de trayectoria, Mariela participó en misiones emblemáticas como SAOCOM 1A y 1B, ARSAT 1 y 2, y SABIA-Mar, antes de ser convocada en 2021 por una empresa estadounidense líder en comunicaciones ópticas espaciales. Allí ocupa hoy un rol estratégico, liderando procesos críticos que garantizan la confiabilidad del hardware enviado a órbita.
Pero su historia no está exenta de obstáculos: “No fue fácil, y al principio fue más duro siendo mujer en un ambiente tecnológico”, reconoció. Sin embargo, aclaró que nunca fue un límite: “Ahora el panorama está cambiando y se ven muchísimas mujeres en el rubro. Eso es fantástico”.
Con la mirada puesta en quienes recién empiezan, dejó un mensaje claro para las y los jóvenes de Bariloche: “La constancia es fundamental. No hay que tener miedo, hay que ponerle corazón a lo que uno hace y apostar al conocimiento que tenemos en Argentina y en Bariloche”.
Aunque hoy su vida transcurre en Estados Unidos, el vínculo con su ciudad natal sigue intacto. “Extraño un montón Bariloche. La gente, la calidad humana y el lago”, confesó. Y agregó: “Esta carrera también implica dejar cosas atrás, pero sigo enfocada en aprender”.
Desde Colorado, rodeada de montañas que le recuerdan a la Patagonia, Mariela Soto se convirtió en una verdadera embajadora del talento barilochense en la industria aeroespacial internacional. Una historia que demuestra que, incluso desde el sur del mundo, es posible llegar al espacio.