El Colegio FASTA Carlo Acutis vivió una emotiva celebración por su primera promoción de egresados
La comunidad del Colegio FASTA Carlo Acutis vivió este miércoles una tarde cargada de emoción y simbolismo con la misa y acto de colación de su primera camada de egresados, un momento largamente esperado desde que el proyecto educativo comenzó a gestarse hace más de una década. Las familias, docentes y directivos colmaron la Catedral Nuestra Señora del Nahuel Huapi, donde el clima de recogimiento se mezcló con la alegría visible de los estudiantes que daban su paso final. A cargo de la misa estuvo el Monseñor Juan Carlos Ares.
Entre abrazos, fotos y una atmósfera de celebración íntima, el apoderado legal saliente, Juan José Tumbarello, volvió sobre los inicios del colegio y la sensación de ver el sueño cumplido: “Recuerdo en el año 2013 cuando empezamos con este proyecto educativo. Todo estaba soñado y pensado. Pasaron 11 o 12 años y hoy es una realidad”, señaló conmovido. “Estamos tan contentos como los propios graduados.”
Tumbarello destacó que este recorrido sólo fue posible gracias al esfuerzo conjunto: “Trabajaron todos directivos, personal no docente, profesores, administrativo y todos pusimos lo que teníamos para dar. Nadie se guardó nada. Y lo que faltó, lo puso el Señor”, expresó, recuperando la imagen compartida en una de las misas recientes, en referencia a la multiplicación de los panes y los peces.
El apoderado con uno de los alumnos
El espíritu de FASTA atravesó toda la celebración, especialmente cuando los jóvenes realizaron frente al altar su promesa personal en favor de Dios, la Iglesia, la patria y la familia: “Nuestro carisma pasa por la evangelización de la cultura, la familia y la juventud. Por eso inculcamos desde el nivel inicial el amor a Dios, a la Iglesia, a la patria bien entendida: la de San Martín, Belgrano y Güemes”, comentó.
La ceremonia se dio además en un contexto profundamente simbólico: el inicio del Adviento, la reciente celebración del 8 de diciembre y la cercanía de la Navidad. Para Tumbarello, ese marco reforzó el sentido del encuentro: “Vamos a festejar el nacimiento de Dios. Que nadie sustituya el lugar que le corresponde a Cristo. Es importante que las familias reposen en Él”.
El Monseñor en plena misa
El mensaje final del exapoderado dejó una huella en los asistentes, muchos de ellos visiblemente emocionados. “Todos tenemos dolores: un ser querido perdido, un enojo, una división. El Señor propone que dejemos todas nuestras cargas en Él y van a ver cómo nuestra alma se alivia.”
Con ese espíritu, la comunidad educativa se trasladó luego al salón de actos del colegio, donde continuaron los festejos, los aplausos y los tradicionales retratos familiares.
Para muchos, fue un cierre perfecto para un camino que comenzó en aulas pequeñas y hoy se proyecta hacia nuevas etapas. Para el colegio, un hito que quedará marcado como el día en que su primera promoción escribió la página inaugural de su historia.