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Personajes del Año 2025: quiénes fueron los mejores y peores vestidos del evento
La gala de los Personajes del Año 2025 volvió a transformar el Faena Art Center en el hotspot fashionista de diciembre. Entre flashes, estilismos arriesgados y éxitos rotundos, la alfombra roja marcó una tendencia clara: las figuras históricas mantuvieron el glamour intacto, mientras que las apuestas del mundo digital dejaron sensaciones encontradas.
Desde temprano se vio quién tenía el código black-tie incorporado. Wanda Nara ingresó con ese mix entre brillo y actitud que la convirtió en una de las más comentadas, reafirmando que entiende mejor que nadie cómo construir presencia. A su paso se sumaron Mirtha Legrand y Moria Casán, dos referentes que volvieron a imponer su sello sin necesidad de exagerar
Pampita también fue de las que capturó atención con naturalidad: elegante, moderna y en línea con lo que demanda una gala tan tradicional. En la misma sintonía aparecieron Ángel de Brito y Mariana Fabbiani, quienes apostaron por un estilo pulido que acompañó el espíritu del evento y se ganó el visto bueno general. Todo funcionó sin desbordes y con coherencia estética.
Entre la multitud de invitados se mezclaron referentes de la tele, el deporte, la música y el streaming. Nombres como Paula Chaves, Julieta Poggio, Leandro Paredes, Maxi López, Evangelina Anderson y Joaquín Levinton hicieron su paso con estilos variados, completando una edición cargada de celebridades que parecía no agotarse nunca.
Pero en toda alfombra roja hay contrastes. Y esta vez los tropiezos también tuvieron protagonistas claros. Mortedor fue uno de los más señalados: su look quedó a mitad de camino entre informal y de gala, sin terminar de adaptarse al contexto solemne de la noche. Ese desajuste visual lo dejó entre los menos favorecidos.
Evelyn Botto, por su parte, apostó por un estilo que no dialogó del todo con el protocolo black-tie. Su elección llamó la atención, pero no por el motivo esperado: la falta de armonía general terminó opacando cualquier intento de impacto fashionista, ubicándola directamente entre las peores decisiones de la velada.
Y uno de los casos más comentados fue el de Nati Jota. Su look apuntó a un efecto moderno, pero los flecos ubicados en el pecho jugaron en contra: generaron ruido visual, restaron prolijidad y no acompañaron la línea elegante que dominó la noche. En una pasarela tan competitiva, ese detalle terminó marcando la diferencia.
El balance final dejó una conclusión clara: cuando la gala reclama sofisticación, quienes saben interpretar el dress-code brillan sin esfuerzo. Los aciertos destacaron por coherencia; los errores, por falta de lectura del contexto. Una edición más que confirma que la moda, en estas noches, también es un lenguaje que hay que saber hablar.