2025-11-30

La emoción de escuchar los sonidos de Malvinas junto a los veteranos en una Bariloche nocturna

La Noche de los Museos propició una experiencia que llegó al alma.

El firmamento, de pronto, se tornó gris. La lluvia arremetió. Tronaba.

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Por un lado, surgían lamentos por no poder realizar, en las últimas visitas previstas, el tour externo. Porque, hasta ese momento, la gente que arribaba al Museo Malvinas, Antártida y Atlántico Sur era recibida por una guía en la “proa” del Crucero General Belgrano (la parte edilicia superior), de ahí se bajaban las escaleras, un veterano hablaba junto al cenotafio, en el Memorial, y luego se pasaba a otros puntos destacados (el avión, el cañón y demás), donde aguardaban otros excombatientes para brindar las explicaciones correspondientes, además de un gendarme en un mojón, con el fin de hacer referencia al rol en defensa de la soberanía por parte de esa fuerza.

Por otra parte, ese tono ceniciento en el cielo, junto a un paisaje que permanentemente recuerda al de las islas, hacía volar la mente hacia donde muchos —la mayoría— no estuvimos más que con la imaginación, a partir de lejanas lecturas escolares. Pero un puñado de hombres ahí presentes caminaron aquellas tierras, sobrevolaron o navegaron sus costas.

La gente esperando ingresar.

Y, en ese marco, duranta la segunda y última jornada de La Noche de los Museos, el sábado, alrededor de las 21, cuando la tormenta impidió el paseo externo, varios veteranos y sus familiares se aprestaban a ingresar para realizar la experiencia sonora inmersiva que se desarrollaba dentro, la misma que disfrutó durante dos días el resto de la ciudadanía y que convocó a unas seiscientas personas que se emocionaron con la muestra (las limitaciones del espacio impidieron que fueran más; ante el éxito de la propuesta, surgió en los veteranos la idea de repetirla una vez por mes).

Estar en ese momento junto a quienes combatieron en Malvinas brindó un extra especial.

Entrada de la primera Noche de los Museos de la que el orgullo malvinense de Bariloche fue parte.

Al entrar, se escuchaban los relatos emitidos por los medios de comunicación de la época de la guerra, con el comunicado de la recuperación de la isla; fragmentos de Las 24 horas de las Malvinas (el programa especial encabezado por Pinky y Cacho Castaña para recaudar donaciones para el Fondo Patriótico Malvinas Argentinas); la lectura de cartas que los padres enviaban a los hijos que fueron a las islas; el parte que daba cuenta del hundimiento del Crucero General Belgrano fuera del área de exclusión; la noticia de la rendición (a partir de la firma de un documento por parte del comandante de las tropas argentinas, Mario Benjamín Menéndez, y el general inglés Jeremy Moore); las voces de combatientes que pudieron regresar al continente; palabras vertidas por el director de los Veteranos de Río Negro, Ruben Pablos, acerca de que el museo tiene como fin reivindicar toda la causa Malvinas, con más de quinientos años de historia, y no sólo centrarse en el conflicto bélico, remarcando que la soberanía sobre ese espacio debe empezar a ganarse desde la educación en las escuelas…

Al atravesar hacia otro sector de las instalaciones, la voz de Raúl Porchetto desatando los versos de Reina Madre (“Pero, madre, ¿qué está pasando acá?”) y la visión de los cascos de soldados argentinos, con el fondo del cementerio de Darwin y la frase “Ellos dieron todo” sobre los colores celeste y blanco, estremecían el alma.

Una postal que conmueve.

Y, en esos instantes, los ojos de los veteranos dejaban traslucir esa herida que sigue abierta y sólo aguanta por la certeza (porque ellos la tienen) de que algún día la bandera nacional volverá a flamear en territorio malvinense.

Cuando la visita concluyó, los veteranos les agradecían a las guías y ellas respondían: “Somos nosotras las que les agradecemos a ustedes”.

Sticker del Museo Malvinas, Antártida y Atlántico Sur.

A salir, algunas lágrimas resbalaban por los rostros, mientras el Mirage III se elevaba en su vuelo eterno sobre el espejo del lago en dirección a Malvinas.

 

Banderas flameando; detrás, el Mirage.

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