¡ES UN SUEÑO!
Así es la increíble mansión de Iván de Pineda en Bariloche
En la Patagonia, lejos del vértigo porteño y del ruido televisivo, Iván de Pineda construyó un refugio que condensa todo lo que lo define: sobriedad, diseño consciente y una conexión profunda con el paisaje. Su casa en Bariloche, ubicada en una zona de acceso reducido, es uno de esos proyectos donde la arquitectura dialoga con la naturaleza sin imponerse.
Desde el exterior, la mansión sorprende por la combinación de piedra, madera y grandes ventanales que amplifican el bosque. No hay ostentación explícita: la fuerza está en la simpleza bien ejecutada, en los volúmenes limpios y en la integración del entorno. Cada línea del diseño parece pensada para enmarcar el paisaje patagónico sin interrumpirlo.
El interior mantiene la misma lógica estética. En el living principal, un sofá de líneas puras y tonos claros convive con una chimenea de hierro que aporta peso visual y calidez. Las paredes neutras ayudan a que la luz natural se convierta en protagonista absoluta, mientras los detalles en madera clara cierran un clima de refugio contemporáneo.
El comedor introduce un quiebre sutil con una mesa robusta de madera y sillas tapizadas en colores suaves pero contrastantes. La elección no es casual: genera un punto focal sin perder la armonía general del espacio. A pocos pasos, la cocina se despliega en una combinación de isla central, muebles empotrados y una iluminación tenue que resalta texturas sin saturar.
Uno de los rincones más personales de la casa es el espacio de lectura, ubicado junto a un ventanal que abre hacia el bosque. Un sillón individual, una salamandra y pocos objetos cuidadosamente elegidos componen un ambiente íntimo, pensado para detener el tiempo y abrazar la quietud del sur. Allí, la presencia de la madera se vuelve absoluta.
La casa también destaca por su manejo del desnivel natural del terreno, que se aprovecha para generar perspectivas nuevas en cada sector. La circulación es suave, silenciosa, casi meditativa: una consecuencia directa del estilo de vida de Iván de Pineda, que prioriza la calma y los espacios donde la mirada pueda descansar.
En conjunto, la mansión de Bariloche funciona como un manifiesto personal del conductor: elegancia sin exageración, respeto por el entorno y una búsqueda constante por vivir en coherencia con su sensibilidad estética. Cada rincón revela quién es Iván hoy: un viajero, un observador y un amante del diseño que encontró en la Patagonia su equilibrio perfecto.