EL VALOR REAL
Cuánto hay que pagar para merendar en la pastelería de Damián Betular
Quien haya pasado alguna vez por Villa Devoto sabe que hay una esquina imposible de ignorar: esa donde los vidrios relucen, el aroma a manteca invade la vereda y la gente hace fila solo por probar un macaron. Se trata de Betular Patisserie, el reino pastelero que lleva la firma de Damián Betular, uno de los chefs más admirados del país y jurado estrella de MasterChef Celebrity.
El local, que mezcla estética parisina con detalles modernos, se volvió una cita obligada para los fanáticos del dulce. Allí, cada postre parece una joya: vitrinas impecables, colores pastel y porciones que son una tentación visual antes de serlo al gusto. Pero claro, la experiencia tiene su precio y no precisamente simbólico.
Una merienda para dos personas puede ir de los $30.000 a los $60.000, dependiendo de las elecciones. Un café con leche (flat white) cuesta $5.400, el cappuccino $5.100 y el famoso Betu Latte, sello de la casa, llega a los $6.000. Las limonadas o cafés fríos, ideales para los días de calor, rondan entre $5.600 y $6.500.
El gran imán del lugar son los macarons, que Damián Betular transformó en su emblema. Se ofrecen a $5.600 la unidad, con sabores que van desde el clásico pistacho hasta frambuesa, vainilla o caramelo salado. Para los más golosos, los macarons glacé, una versión helada, trepan a $12.000 y son furor entre quienes buscan algo distinto.
Las porciones de torta, con opciones como pistacho, avellana o corazón rouge, se venden a $12.000 cada una, mientras que los alfajores gourmet de pistacho, limón o chocolate cuestan $9.000. En el extremo más tentador del menú aparece la degustación de cookies, que alcanza los $30.000 y es ideal para compartir.
Para quienes prefieren algo salado, la carta también ofrece platos livianos: el avocado toast figura a $14.000, y los sándwiches artesanales van de $14.000 a $22.000.
La propuesta de Damián Betular combina pastelería de autor, ambientación cuidada y una atención que roza el lujo. Una experiencia pensada para disfrutar sin apuro, entre vitrinas de vidrio, tazas humeantes y la promesa de un final feliz a puro sabor.