2025-10-28

Cuando los muertos hablan y traen verdades que se quisieron ocultar

Este domingo se presentará en Bariloche un libro relacionado con la búsqueda de la identidad.

Nicanora Rojas es profesora de Lengua y Literatura. Oriunda de Tandil, vive en Bariloche, donde se desempeña como docente. Este año publicó su primer libro, Cuando los muertos hablan, y lo presentará en el Puerto San Carlos, este domingo a las 17.30.

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“Es una novela autobiográfica, y trata sobre la búsqueda de la identidad”, explica la autora, quien decidió otorgarle un nombre ficticio a la protagonista. La bautizó Cecilia Paz. “A través de las páginas, se hace un recorrido por diferentes sucesos de la vida de ese personaje, hasta llegar a conocer su verdad”, dice Nicanora. Y esa verdad de la que habla tiene que ver con su propia identidad, una cuestión que ella traslada literariamente al texto.

“Todo lo que estaba oculto, lo que no salía a la luz y yo trataba de saber, una vez que pude revelarlo, decidí transformarlo en arte”, explica.

—¿Con qué se relacionaba esa incógnita acerca de su identidad?

—Con pactos familiares y secretos que se fueron fortaleciendo a medida que pasaba el tiempo.

—¿El tema se vincula a una cuestión de adopción? ¿O tiene que ver con un hecho de la dictadura relacionado a la apropiación de bebés? ¿O de qué se trata?

—La búsqueda de mi identidad tiene que ver con que a los seis años me enteré de que era adoptada, entonces, a partir de ahí, empecé a tener una necesidad por saber… El tema se enmarca en la época de la dictadura militar, pero no tiene que ver con las apropiaciones que sucedieron en esa etapa. En un momento yo creí que había sido apropiada, pero no fue así.

 

VOCES DEL MÁS ALLÁ... O DEL MÁS ACÁ

Aunque pudo descartar un suceso vinculado con la época de plomo, también supo que la suya no había sido una adopción legal. A medida que crecía, el sentimiento de conocer acerca de sus orígenes iba en aumento, y a partir de la adolescencia comenzó a investigar.

Finalmente, a los cuarenta y cuatro años (ahora tiene cincuenta y dos), a partir de un descubrimiento (devenido de otro, ocurrido unos veintitantos años antes), logró cerrar el círculo sobre el tema. Fue eso lo que la empujó a escribir el libro, que, curiosamente, tiene un final abierto (“Porque mi vida continúa, pero ya sabiendo mi identidad”, apunta ella).

La autora habla de una infancia que distó de ser apacible. En la novela, donde Nicanora traslada al papel muchos de aquellos pesares, la madre adoptiva de la protagonista se llama Julia. “Ella tiene serios problemas psicológicos, viene con traumas de su infancia y los reproduce en el trato con su hija adoptiva”, la define la escritora, quien, teniendo en cuenta que el perfil delineado se relaciona con lo que realmente ocurrió, comenta que su padre adoptivo era viajante, y al estar poco tiempo en la casa, no notaba completamente lo que sucedía.

Además, señala que aquellas lesiones en el alma tenían un eco en la escuela: “Antes, ser adoptado era algo que se veía mal, una cosa que no debía decirse, por eso había tantos secretos. Y en mi época escolar, algunos compañeritos, por esa condición, me hacían bullying, aunque en aquel momento no se lo llamara así”, explica.

Sobre la presentación del domingo, Nicanora destaca que en esa jornada se celebrará el Día de los Muertos, “una invitación a recordar a esas personas que ya no están, y a sus voces”.

—El libro, justamente, se llama Cuando los muertos hablan, ¿por qué ese título?

—Los muertos hablan de muchas formas, metafóricamente y no tanto. De ahí vino el nombre.

—¿A qué se refiere con eso de “metafóricamente y no tanto”?

—Lo digo posicionada desde un lugar de creer en la vida después de la muerte, es decir, que no morimos, sino que la vida continúa desde otro plano. Me refiero a recibir señales desde el otro lado, a sincronicidades con el universo, y pensar: “Bueno, acá hay alguien que me quiere hablar”.

Portada del libro.

LA BIBLIOTECA LERA

La organización del evento corre por cuenta de la Biblioteca Popular Lera. En tal sentido, Nicanora apunta que, el día de la presentación de su libro, podrá adquirirse un bono contribución para la construcción de su edificio. “Si bien hace casi treinta años que existe, no cuenta con un lugar propio”, detalla la escritora.

Por otra parte, más allá de poder dialogar con la autora, en el Puerto San Carlos se disfrutará de música en vivo acompañando el encuentro literario.

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