La presunta víctima de la "secta rusa" en Bariloche envío una carta al Juez de la causa
La investigación sobre una presunta red criminal internacional que operaba en Bariloche, conocida como la "secta rusa", continúa su curso judicial con novedades en torno al único imputado que permanece detenido. La Sede Fiscal Descentralizada de Bariloche, a cargo del fiscal general Fernando Arrigo, junto a los auxiliares fiscales Gustavo Revora y Tomás Labal, imputó en abril a 21 personas de nacionalidad rusa por formar parte de una organización criminal con fines de trata sexual y reducción a la servidumbre.
Según la acusación fiscal, el grupo habría captado a una joven de 22 años traída desde Rusia, quien dio a luz el 21 de marzo pasado en el Hospital Zonal. El aparente objetivo era inscribir al recién nacido como hijo del "jefe de la secta" para que este (Konstantin Rudnev) pudiera adquirir la nacionalidad argentina.
Del total de imputados, solo Rudnev permanece detenido, alojado en el penal de máxima seguridad de Trelew, Chubut. Fuentes consultadas informaron que en una audiencia realizada la semana pasada, el juez Zapata le otorgó la prisión domiciliaria; sin embargo, ante la apelación presentada por el Ministerio Público Fiscal, el fallo fue elevado al Tribunal Oral Federal de General Roca. Posteriormente, la causa fue remitida a la Cámara Federal de Comodoro PI, instancia previa a una eventual revisión por parte de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Se prevé que, debido a las condiciones de salud de Rudnev, finalmente se otorgue la prisión domiciliaria al imputado.
La carta de la presunta víctima
A principios de este mes se dio a conocer una carta de la joven que dio a luz y que actualmente se encuentra en Rusia. En el escrito, sumado al expediente, Makarova Elena Serguéievna solicita ser apartada del caso y enfatiza que no se considera víctima.
"Solicito que se me aparte del caso. No me considero víctima en esta causa y nunca lo fui. No tengo reclamos contra nadie y no deseo participar en el proceso en calidad de damnificada. Antes de la detención vivía en libertad. Hacía lo que quería. Iba adonde quería. Mis documentos y mi teléfono siempre estaban conmigo", expresó en su carta dirigida al juez Gustavo Zapata.
La joven también manifestó su malestar por su estadía en Argentina: "Lamento los últimos dos meses que pasé en Argentina; este país me trató de manera injusta. Me mantuvieron detenida durante mucho tiempo sin motivo. No soy víctima de nadie ni de nada. La fiscalía inventaba argumentos para detenerme".
Makarova concluyó su escrito señalando que"me secuestraron en un lugar del que no puedo salir. No puedo hablar español. Me permitieron hablar con mi mamá 20, 30 minutos al día. Estos dos meses en Argentina no me gustaron. Me alegra volver a casa".