Así fue el festejo que se vivió en el búnker de Fuerza Patria en Bariloche
A las 22 del domingo, Ana Marks y Adriana Serquis ingresaron al restaurante de Bomberos Voluntarios, con el fondo sonoro de varios bombos “peronistas”, para decir que la tendencia parecía irreversible en Río Negro, dejando dos bancas de senadores y una de diputados para Fuerza Patria, poniendo punto final a una incógnita que se había estirado durante la jornada… aunque aún dejando un mínimo de duda por un dos por ciento que faltaba escrutar.
Entrada al búnker.
Antes del cierre de votación, a las 17, el silencio predominaba en el centro barilochense.
Las elecciones paralizaron a ese sector de la localidad, con las certezas e inquietudes que iban dejando (por ejemplo, se hablaba de pocos votantes y, claro, del enigma de los resultados: ¿para dónde se inclinaría la balanza electoral?).
Había algunos habitantes que, tras haber emitido el voto, paseaban por la calle Mitre, como así también chicos que aún no alcanzan la edad para sufragar; asimismo, un puñado de turistas, pero poco más.
La mayoría de los establecimientos comerciales estaban cerrados, lo que redondeaba un panorama con sordina.
De pronto, se oía una alarma de esas que erróneamente se prenden sin haber un porqué. También resonaba un campanazo de la Catedral o de otra iglesia cercana. Por lo demás, prevalecía una prudencia sonora.
Interior del búnker.
En la zona del gimnasio Bomberos Voluntarios, por Beschtedt, a metros de la arteria céntrica principal, ese cuasi mutismo, en ocasiones, era levemente quebrado por una prueba del equipo de sonido del búnker de Fuerza Patria, instalado en el restaurante ubicado en el sector delantero de ese espacio emblemático de Bariloche.
Tres simpatizantes partidarios, a los que lentamente se les fueron sumando otros, iban acomodando todo para un eventual festejo.
Kirchner, presente a través de una remera con un 10 maradoniano.
Cabe recordar que dos años atrás, ese mismo sitio se quedó sólo con la preparación, porque la fiesta nunca se concretó. Aquella vez, el 19 de noviembre de 2023, tras el reconocimiento de la derrota de Sergio Massa en el balotaje frente a Javier Milei, el marco era de una languidez difícil de sobrellevar. Uno a uno se fueron yendo los últimos rezagados que aguardaban un milagro peronista de último momento. Pero se ve que Juan Domingo andaba ocupado con otros quehaceres (estuviese donde estuviese) y nada cambió el rumbo que ya había ido delineándose durante la jornada. La celebración, en esa ocasión, se dio apenas a unas cuadras, en el búnker libertario, que se había ubicado en Moreno y Villegas, con las llamadas banderas de Gadsden, aquella insignia amarilla con una serpiente de cascabel en negro y la frase “Don’t tread on me” (algo así como “No me pisotees”), relacionada con el liberalismo estadounidense (además de ser utilizada por sectores extremistas que creen en la supremacía racial).
Esta vez, los partidarios de La Libertad Avanza no contaban con un lugar dispuesto como búnker, y, para Fuerza Patria, en Bomberos, el marco, aunque cauto, mostraba cierto positivismo para quienes se iban reuniendo. Así, mientras colocaban los carteles con el simbolismo afín a la liturgia peronista, imperaban los buenos augurios, aunque sin efervescencia; una especie de alegría en suspenso, sigilosa.
El búnker fue llenándose de a poco.
A las 18, arribó —para permanecer apenas unos minutos— la candidata a diputada nacional, Adriana Serquis, también, con una sonrisa recatada.
Como los referentes de Fuerza Patria tenían planeado seguir los cómputos en otra dirección, la expresidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) simplemente saludó a los simpatizantes que estaban acomodando todo y partió, con el mismo gesto discreto con el que había llegado y la idea de retornar cuando ya hubiese una tendencia definida.
Aplausos en el momento en que se decía que la tendencia parecía irreversible.
Dentro del local, aparte de una bandera con una estampa del Partido Justicialista Bariloche, había letreros del Frente Patria Grande, La Cámpora y, también, un cartel con la consigna “Cristina libre”.
A las 20.15, ingresó la concejala Julieta Wallace. Poco después, su colega Roxana Ferreyra. También, María Eugenia Martini, y más tarde, Ramón Chiocconi.
Banderas desplegadas.
A medida que los minutos pasaban, el manejo de números les era favorable y los rostros mostraban más sonrisas, pero todavía pendientes de un hilo, porque el buen desempeño de La Libertad Avanza descolocaba a muchos, que suponían que los cómputos para la fuerza del león despeinado no serían tantos como los que las noticias decían.
Es más, aún con la alegría que finalmente se vivió en Bomberos Voluntarios cuando Ana Marks (segunda en la lista de senadores después de Martín Soria) y Adriana Serquis (que encabezaba la de diputados) informaron acerca de la tendencia en la provincia, que parecía definitiva, aún estaban quienes mostraban preocupación por cómo parecía quedar el mapa político nacional.
Bombos y aplausos.
Más allá de eso, prevaleció el vaso medio lleno, y por la noche del domingo se estiraron los cánticos, entre porciones de pizza y empanadas.