Los “jóvenes de ayer” se reencontraron a partir de una propuesta que nació para quedarse
Una vez más, los pobladores que extrañan la Bariloche añeja, aquella que cobijan en sus recuerdos, volvieron a reunirse.
Así, predominó el término nacido y criado (nyc), más allá de que también asistieron barilochenses por adopción. Lo importante, en cualquier caso, fue volver a verse y darse los abrazos pendientes.
El primer encuentro se llevó a cabo el año pasado y fue un éxito rotundo. Por eso, la propuesta se reiteró este año (el sábado) y, dada la convocatoria (hubo alrededor de trescientas personas) y lo bien que la pasaron quienes acudieron, es más que probable que reincidan en 2026. Incluso, durante la jornada surgió, de manera espontánea, como una idea que iba pasando de mesa en mesa, la intención de no esperar un año competo para organizar otra reunión, sino volverse a juntar en seis meses. Será un tema a analizar por la comisión directiva. De algún modo, las sonrisas, el ánimo festivo, las evocaciones a un pasado que les es grato, todo eso y más llevó a que los presentes, a la vez que disfrutaban, pensaran en repetir.
Estuvieron quienes se disfrazaron, para añadir lo lúdico a un día emotivo y festivo.
Cabe resaltar que, al igual que en 2024, el sitio escogido para el acontecimiento fue en el predio que la Asociación Mutual Empleados de Comercio (AMEC) posee a la vera de la Ruta Nacional 40, a catorce kilómetros del centro de la ciudad (en el camino al puente viejo del Ñirihuau).
En ese espacio, en esta ocasión, además del baile, las canciones que interpretó Edgardo Lanfré y la presentación de bailarines de folklore, se pudo disfrutar de dos minimuseos dispuestos para la ocasión, es decir, instalaciones que se hicieron especialmente para la cita. Una de esas exposiciones estaba dedicada a antigüedades, como radios, máquinas de coser, fotos que mostraban una Bariloche en blanco y negro, carteles publicitarios, faroles y un largo etcétera. La otra, en tanto, apuntaba al esquí barilochense, con prendas, posters y demás.
Las mesas contaron con arreglos especiales.
Por otra parte, las madres, como la jornada que seguía era su día, tuvieron un extra, ya que hubo diversos sorteos con productos que donaron las empresas que auspiciaron el encuentro. Asimismo, se entregaron chocolates que obsequió una reconocida firma de la ciudad.
También se disfrutó una gran mesa dulce que se armó a partir de lo que llevó cada uno de los presentes.
Momento de reencuentro.
En definitiva, hubo música, baile, elementos expuestos que llamaban a la nostalgia, anécdotas compartidas y muchos abrazos, porque así fue como se inició todo… Lo que impulsó esta reunión, al igual que la del año pasado, fue la necesidad de reencontrarse, ya que el crecimiento de la ciudad hizo que muchos se perdieran el rastro. Así, nació la idea de volver a verse, simplemente para charlar y divertirse.