Las nuevas generaciones y el Limay: “No es abrazar agua, sino abrazar simbólicamente a tu pueblo”
El abrazo al río Limay de este año, a tres décadas del original, tuvo un sabor especial. Hubo cierto encanto en el ambiente.
Estuvieron presentes varios de los que dieron origen a la acción primigenia, cuando una multitud se acercó a la vera del río para decirle que no al proyecto de una represa.
También asistió Marité Berbel, con su hijo, Traful, quienes tocaron varias canciones, entre ellas, Dulce Limay, del papá de la cantante, Marcelo. La composición, desde que fue interpretada el 8 de octubre de 1995, se transformó en una especie de himno de la defensa del medioambiente en la zona.
Este año resaltó la presencia de la juventud, en un abrazo que llega para recordar la importancia de proteger el ambiente (imagen gentileza).
Asimismo, estuvo el intendente del Parque Nacional Nahuel Huapi, Dámaso Larraburu, junto a varios guardaparques. Y el músico Edgardo Lanfré actuó de maestro de ceremonias, en una jornada que deparó varias sorpresas.
Por ejemplo, se observaron muchos alumnos de escuelas primarias y secundarias. En ese sentido, hubo momentos especialmente emotivos. Así, una niña y un joven, espontáneamente, pidieron el micrófono. “Se siente emoción y alegría; no es abrazar agua, sino abrazar simbólicamente a tu pueblo”, dijo la chica. El muchacho, en tanto, mirando a los alumnos de la primaria, dijo: “Los chicos, a medida que crecen, se van dando cuenta de lo importante que es tener este río, preservar nuestra estepa, los animales”.
Del mismo modo, el joven resaltó la importancia de “no callarse”. Y dirigiéndose a quienes intervinieron en el primer abrazo, sostuvo: “Si no hubiese sido por ustedes, por lo que hicieron hace treinta años, ahora tendríamos una represa, un río desbordado, y la fauna destruida”.
Virginia Jones, que en 1995 era directora de la Escuela 312 de Dina Huapi, sitio que se transformó en el punto de reunión en pos de evitar que se avanzara en el proyecto de la represa Segunda Angostura, refiriéndose a la cercanía que está mostrando la juventud con el tema, consideró: “Notamos que las generaciones que vienen detrás están empezando a hacerse cargo”.
A lo mismo apuntó Alejandro Beletzky, el ecologista que, en aquel entonces, “destapó la olla” sobre la intención que había de construir una represa, con los inconvenientes que eso planteaba. “Lo significativo es que seguimos estando alertas, aunque un poco más viejos, y, a la vez, se está pasando la posta a la juventud”.
La vieja guardia (imagen gentileza).