Antonio Ríos en Bariloche: un Rolling Stone de la cumbia
Imaginen a los Rolling Stones en un estadio (pongamos el de River, evocando el primer desembarco que hicieron en el país en 1995). Y piensen en el público saltando al ritmo de Satisfaction. Mick Jagger vistiendo un saco largo rojo recorriendo energéticamente el escenario. Ahora, en el lugar de Mick pongan a Antonio Ríos cantando Nunca me faltes, y al gimnasio de Bomberos Voluntarios repleto de fanáticos que mayormente superan los sesenta años, aplaudiendo y sacudiendo las cabezas como si se tratara de un pogo de gente mayor. Es cierto, no está Keith Richards disparando riffs, pero dos bailarinas detrás del cantante, con sus contoneos, brindan un extra interesante a la escena.
Antonio le puso música a la fiesta.
Antonio Ríos brilla en Bariloche, en el marco de una jornada organizada por el Gobierno de Río Negro en honor a los más grandes de la sociedad (esta semana, el 1° de octubre, fue el Día Internacional de las Personas Mayores).
Buen humor, arriba y abajo del escenario.
Ver la conexión casi rockera del músico con la gente es un show aparte. “El otro día una señora casi me tiró del escenario, me asusté bastante”, dice Antonio cuando una mujer le estira su brazo desde el público para que el frontman le tome la mano entre una canción y otra. Igualmente, hecha la aclaración, el cantante se agacha y le da el gusto.
Saludando...
Por momentos, el espacio de Bomberos parece una fiesta de casamiento desbocada al momento del baile, pero sin pareja nupcial. Nadie se queda sentado. Las sillas, invariablemente, quedan sin rastros de las sentaderas que hasta hace instantes estaban afianzadas a ellas. Servilletas y pañuelos se agitan en el aire, para mostrar el reflejo de la alegría que Antonio transmite.
Todos quieren llevarse una imagen de recuerdo.
Cerca del final, el cantante arremete con una versión a capella que provoca aplausos generalizados.
Cadenas y anillos, un clásico en Antonio.
Luego le dedica Te haré el amor a “todas las mujeres ardientes”, lo que deriva en alaridos entre las admiradoras. Un pasito para aquí, otro para allá, y una promesa para las “muchachas”: “Te haré el amor hasta que no respires”, canta.
La emoción en los espectadores fue una constante.
Y el bis final llega con un tema emblemático en su carrera, El maestro.
Estampa de "maestro".
Ahora sí, el recital terminó, es hora de desconcentrar. De a poco, para no causar aglomeración en el sector de puertas. Como en River el 9 de febrero de 1995, la primera vez que los Stones tocaron en Argentina…
El saludo del final, tras un show que dejó a todos contentos.