2025-09-30

Organizaciones sociales al límite: el recorte de SEDRONAR pone en jaque la ayuda a jóvenes en Bariloche

Sin el aporte de Nación será imposible sostener los espacios de contención, acompañamiento y reinserción comunitaria.

Ante el desfinanciamiento progresivo de parte de Nación se teme por el cierre de dispositivos considerados indispensables a nivel sociedad. Una de las que se ve afectada por falta de fondos en la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar).

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Alejandro Palmas, referente del espacio "Vientos de Libertad", entrevistado en el programa Chocolate por la Noticia que se emite por El Cordillerano radio (93.7) brindó detalles de la situación que atraviesan.

En Bariloche funcionan seis casas de acompañamiento y asistencia comunitaria que están insertas en barrios populares como en Alun Ruca, Nahuel Hue, San Francisco IV, el Unión, Malvinas y Arrayanes y la más conocida por trayectoria es el Hogar Emaús (parte del financiamiento corresponde al municipio, de Cáritas y de un programa de Sedronar.

“Estamos ante un escenario donde se plantea un recorte de estos programas y políticas que fueron conquistas que se fueron logrando en mayor parte luego de la pandemia”. Dijo que a nivel nacional tienen el dato de que serán cerradas 40 casas comunitarias “pueden afectar en Patagonia y en Bariloche porque trabajamos con poblaciones en situación de vulnerabilidad y riesgo, consumo problemático y en la prevención de consumos, esta gran red llevada adelante por organizaciones sociales es la que de alguna manera le disputa el territorio al narco menudeo y las problemáticas de falta de salud mental y de violencia como están sucediendo en Buenos Aires, cuando la narco-estructura va copando los barrios”.

Si el Estado retira el apoyo solo quedarían trabajando a pulmón las organizaciones sociales.  “Seguiremos con proyectos laborales, de cooperativas, con inclusión socio laboral, pero si no podemos sostenerlos lo suficiente con estos proyectos de vida saludables de manera comunitaria, los pibes y pibas en los barrios terminará nuevamente siendo soldaditos de transa, generándose un ingreso a través de la droga y eso lleva inevitablemente a guerras entre los bandos disputándose los territorios”.

Todo esto aumentaría la violencia y la inseguridad en los barrios y eso es lo que se teme. “Vemos el achicamiento del Estado en pos de un déficit fiscal cero, haciendo ajustes donde no se debería, por lo más débil, en los barrios donde se hace la atención comunitaria en situación de extrema vulnerabilidad”.

Afirmó que, en Bariloche, gracias a las intervenciones que se fueron haciendo, lograron achicar muchísimo los niveles de violencia que había. “Los enfrentamientos con muertes entre los pibes era enorme, no digo que se hayan eliminado, pero sí que hubo una baja de esos conflictos”.

Dijo que ahora esos espacios se vienen sosteniendo de manera muy militante, pero eso, tiene fecha de vencimiento. “El esfuerzo que todas las organizaciones venimos haciendo es muy fuerte, pero si directamente desaparece el financiamiento del Sedronar, será prácticamente imposible sostenerlas”.

El mantener una casita abierta de 8 de la mañana a 8 de la noche donde los pibes pueden ir a tomar las cuatro comidas, ducharse, hacer talleres, salidas recreativas y muchas propuestas que en los barrios de Bariloche no existen, tiene un costo económico.

Vientos de Libertad comenzó hace 16 años con el espacio denominado El Semillero. “En 2019 pudimos entrar a esta red de las casas de asistencia comunitaria y pasamos a ser parte del movimiento de trabajadores excluidos”. Trabajan con poblaciones de pibes y pibas que cayeron en el consumo problemático, pero no son los únicos, hay muchos otros en Bariloche como por ejemplo el Hogar de Cristo que actualmente, cuenta con un espacio donde actualmente, algunos pueden alojarse en la residencia.

Tienen la particularidad de estar insertos en los medios de los barrios y hacen una asistencia comunitaria junto con los vecinos. “En algunos casos pensamos tratamientos ambulatorios para personas que lo necesitan para no tener recaídas entonces hacemos talleres terapéuticos y eso es lo que sostenemos las organizaciones”.

El Semillero actualmente cuenta con un espacio propio donde pudieron construir un edificio que alberga una cocina comunitaria con unidades productivas de panadería, herrería y muchos otros talleres.

Palmas dijo que esta etapa que están atravesando le recuerda al 2001 “con componentes muy similares donde va creciendo la marginalidad y la exclusión, en ese momento no había un arraigo tan grande como estas estructuras narco, pero desde el 2019 hay muchas nuevas sustancias que fueron apareciendo y vemos mucho uso y abuso y lo peor que se da en edades cada vez más pequeñas”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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