Descubrir, experimentar y aprender: la ciencia se vive en el Inibioma de Bariloche
Con stands, experimentos y actividades pensadas para despertar la curiosidad, el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (Inibioma – Conicet/Universidad Nacional del Comahue) abrió sus puertas a estudiantes de todos los niveles. Durante tres jornadas (miércoles, jueves y viernes) la propuesta busca acercar la ciencia a las escuelas y reforzar el vínculo entre la universidad pública y la comunidad.
“Estamos contentos de recibir a un montón de chicos que vienen muy entusiasmados y curiosos a ver qué hacemos acá en el instituto”, expresó Marina Arbetman, investigadora de Conicet y docente de la Universidad del Comahue. “Somos más de 250 personas en total, distribuidas en Bariloche, Junín y San Martín de los Andes: investigadores, becarios, personal de apoyo, administrativos… un montón de gente que trata de producir conocimiento en un montón de áreas”.
Las exposiciones de los docentes
Ciencia en tiempos difíciles
La investigadora reconoció que el encuentro se da en un contexto complejo para el sistema científico: “Sinceramente es muy difícil hoy en día hablar de ciencia sin hablar de esta situación que estamos viviendo, que es muy complicada”, advirtió. “Más allá de los problemas de financiamiento y de todo el desprestigio que se ha querido instalar en la sociedad, la verdad es que los chicos no ven todo eso. Vemos muchísimo entusiasmo, mucha curiosidad y ganas de saber qué hace un científico en el día a día”.
Los stands con los alumnos participando
Aunque el desfinanciamiento impacta, los equipos siguen trabajando: “Seguimos funcionando pero de forma mucho más precaria, repensando todos los proyectos porque no hay plata para comprar insumos. Mucho de lo que hacemos es poniendo de parte nuestra más de lo que corresponde, pero seguimos porque creemos que la ciencia es un motor de cambio en la sociedad”, subrayó Arbetman.
Una exposición para aprender y disfrutar
Experimentos y curiosidad
Los estudiantes que visitan el instituto se encuentran con un verdadero festival de experiencias: “Hay un montón de stands y distintas actividades: mirar huesos, bichos, plantas, procesos de polinización, pruebas de ADN, un montón de experiencias para que se acerquen lo más posible y despierten más su curiosidad todavía”, detalló.
Uno de los fósiles que se pueden ver
Para Arbetman, el mensaje de fondo es claro: “La educación y la ciencia van de la mano. No podemos tener científicos del futuro si no tenemos educación de calidad desde la primaria, la secundaria y, por supuesto, desde la universidad. Por eso somos fieles defensores de la universidad pública, que nos ha formado no solo como científicos, sino también como personas que tratamos de aportar para que la sociedad sea más justa, más inclusiva y para que el país se pueda desarrollar genuinamente”.
Uno de los docentes dando clase al aire libre
Durante tres días, el instituto se convierte en una gran “Casa de la Ciencia”, donde la curiosidad de los chicos se une con la pasión de quienes dedican su vida a la investigación.