A un año de la avalancha del Cerro López: un refugiero cuenta lo que pasó
El 4 de septiembre de 2024, una salida de esquí de travesía en el Cerro López terminó en tragedia. Pese a las advertencias oficiales sobre alto riesgo de avalanchas, tres montañistas desoyeron el pronóstico y quedaron atrapados en un alud que se cobró una vida y puso a prueba a los equipos de rescate.
La advertencia ignorada y la decisión fatal
El Centro de Información de Avalanchas (CIAV) había emitido un boletín que alertaba sobre peligro considerable por acumulación de nieve y fuertes vientos. Aun así, Cristian Euraskin (52), Augusto Gruttadauria (29) y la escocesa Andrea Marshall (29) iniciaron el ascenso hacia la zona de La Hoya. Tras una jornada de cielo despejado, alcanzaron el Pico Turista, a 2.100 metros, y al emprender el regreso optaron por lo que consideraron “el camino más directo para llegar a casa”: una pendiente que superaba los 40 grados.
A las 17:15, cuando comenzaban el descenso, el peso de Gruttadauria desprendió una placa de nieve. Marshall intentó asistirlo, pero al bajar cortó otra capa inestable que desencadenó una segunda avalancha masiva.
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Marshall fue arrastrada 500 metros y quedó sepultada.
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Gruttadauria quedó enterrado casi por completo.
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Euraskin también fue arrastrado y sepultado parcialmente.
La majestuosidad de la montaña / Foto EED
Rescate contrarreloj
En el Refugio López, a 1.600 metros de altura, el refugiero Nacho Shimizu notó una extraña inquietud aquella tarde soleada. Mientras lidiaba con fallas en el sistema de agua, la calma se rompió con la irrupción de un cliente que gritó: “¡Hubo una avalancha!”. Así supo, casi en tiempo real, que algo grave sucedía en las laderas superiores.
Guías de montaña que estaban en la zona, Julián López y Gaspar Lamuniere, acudieron de inmediato. Hallaron a Euraskin semienterrado y consciente y recuperaron el cuerpo de Marshall, ya sin vida. No lograron localizar a Gruttadauria y la búsqueda oficial se suspendió esa noche por falta de resultados.
A las 3:50 de la madrugada, Gruttadauria logró sacar un brazo de la nieve y llamó al 911. Con hipotermia y las piernas atrapadas, describió su ubicación. Los rescatistas iniciaron un operativo nocturno en medio de vientos y riesgo de nuevos desprendimientos.
A las 6:40, lo encontraron con vida, consciente pero muy debilitado. Había quedado sepultado a unos 1950 metros de altura, en la zona inicial del accidente. Fue abrigado y asistido mientras se preparaba la evacuación en helicóptero. Veinte minutos después de su traslado, el clima se descompuso: el viento se intensificó y comenzó una nevada que habría impedido el rescate.
Otra de las postales de un lugar único / Foto EED
Un año después, la memoria y la lección
La avalancha dejó como saldo una víctima fatal, Andrea Marshall, y dos sobrevivientes que aún procesan lo ocurrido. A un año de la tragedia, quienes transitan el Cerro López evocan aquel día en que la montaña mostró su fuerza y fragilidad.
El aniversario no solo recuerda a Marshall, sino que también renueva el llamado a la prudencia: escuchar los partes de avalanchas y respetar las advertencias sigue siendo la mejor manera de honrar su memoria y evitar que la tragedia se repita.
Fuente: El camino más directo para llegar a casa publicado en el sitio "En estos días"