Crimen del trabajador de Invap: revés para la fiscalía pone en duda el ensañamiento y la alevosía
Semanas atrás el juez Sergio Pichetto escuchó los argumentos de las partes en torno a la calificación legal del crimen de Gilberto Ceballos, por el que está acusado Martín Nicolás Roa, de 19 años. La fiscalía ratificó que se trató de un homicidio agravado por alevosía y ensañamiento, mientras que la defensa se opuso con vehemencia, denunciando una “violación al principio de congruencia”.
Ahora, el juez Bernardo Campana ratificó esa decisión al hacer lugar a los planteos de la defensa, señalando que el criterio adoptado por la fiscalía alteraba el principio de congruencia y también el de preclusión de actos procesales ya cerrados, cercenando en definitiva el derecho de defensa.
Martín Nicolás Roa, está acusado de asesinar al trabajador de INVAP Gilberto Ceballos, en agosto de 2024. El eje central del debate fue la incorporación de los agravantes de alevosía y ensañamiento, aspectos claves que podrían derivar en un juicio por jurados populares.
El fiscal jefe Martín Lozada, acompañado por el fiscal Marcos Sosa Lukman, sostuvo que Roa actuó con total dominio de la situación, atacando a la víctima cuando ya se encontraba en un estado de vulnerabilidad. Según los acusadores, Roa prolongó el sufrimiento de la víctima deliberadamente, a pesar de tenerlo a su merced, y lo hizo para “agravar el padecimiento y actuar con crueldad”.
La querella, representada por el abogado Martín Govetto, adhirió en todos sus términos a la posición del Ministerio Público Fiscal.
“Es una trampa", había acusado el defensor oficial Marcos Ciciarello, junto a la defensora oficial Paola del Río, Los abogados cuestionaron duramente el cambio de estrategia de la fiscalía. Según Cicciarello, en la presentación original del caso solo se mencionaba el ensañamiento, y no la alevosía. Agregó que ahora, a poco de iniciar el juicio, “vienen y dicen ‘alevosía’ como si fuera lo mismo”. Para el defensor, eso representa una violación al principio de congruencia, ya que el imputado no fue previamente notificado de una acusación en esos términos.
En esa línea ambas partes llevaron el caso ante el juez Bernardo Campana, para que revise lo que su par Pichetto había resuelto semanas atrás. Campana dijo no entender bien "las razones por las cuales la fiscalía propuso en el momento que debía hacer un caso o un hecho que no tiene aquello otro que después trajo en el momento de control, pero lo cierto es que el cambio es fundamental".
Sostuvo que debía admitir la impugnación de la defensa y agregó "Mi decisión es que el juez de control continue a partir del hecho presentado y noificado a las partes por escrito conforme las previsiones del Código Procesal Penal y no voy a hacer lugar al planteo de la fiscalía.
Primeramente por la teoría de los actos propios, reconocio que se trata de dos acusaciones, y que la que debía estar perfecta no lo está pero no en lo formal, tiene déficits o vicios sustanciales pero no en general del hecho sino con respecto a las agravantes. Hay un hecho que está bien descripto en lo que hace a la comisión de uin homicidio, hay deficits respecto a los agravantes, una que directamente no contemplo y la otra que por lo menos en cuanto a la parte objetiva de la ocurrencia objetiva del sufrimiento o de la extensión de la agonía no está clara", concluyó.
Campana invitó a las partes a que conversen. "Están en condiciones de llegar a un hecho consensuado y llegar a juicio. Esa acusación oralizada es abolutamente nula", sentenció en torno a lo manifestado por fiscalía en la audiencia de Control de Acusación que se truncó días atrás.
La fiscalía hizo reserva de impugnación, por lo que la discusión seguramente continuará en otro tribunal de alzada.