Imputabilidad disminuida en Bariloche: la clave por la que recibió 4 años de prisión pese a la grave acusación
Para hacerlo el tribunal aceptó dictamenes firmados por una psicóloga y un psiquiatra forense que consideraron que podría aceptarse como válido que la acusada tenía una imputabilidad disminuida. En consecuencia, por un interminable raid de robos, hurtos y otros hechos perpetrados en distintos comercios del centro de la ciudad, declararon la inconstitucionalidad del mínimo de la escala penal prevista para el hecho más grave y le dieron 4 años de prisión. Aunque el máximo para el concurso de delitos quedaba bastante más lejos.
Lourdes Daiana Llanquín, de 28 años, tampoco se lució durante la audiencia de juicio abreviado desarrollado este miércoles. De entrada cuando le preguntaron si admitía el primero de los hechos, dijo que no había sido como lo describió la fiscalía. La defensa argumentó que por sus propias características le costaba entender o retener algunas cosas que ya se le habían explicado. Los jueces avanzaron y el acuerdo se selló: cuatro años de prisión efectiva.
El tribunal aceptó el acuerdo de juicio abreviado que incluyó entre los hechos uno muy grave: el puntazo con el que casi mata a un trabajador que intentó detenerla cuando intentaba escaparse de un comercio con una pieza entera de panceta y una caja con 24 cepillos de dientes.
Más allá del acuerdo entre la fiscalía y la defensa y el aval de uno de los damnificados constituído como querellante, la resolución resultó sorprendente porque solo para leer una descripción menor de los hechos que le reprocharon, la audiencia se prolongó por más de dos horas.
Los jueces Gregor Joos, Marcelo Álvarez Melinger y Romina Martini avalaron la posibilidad de “perforar el mínimo”, tras considerar informes que describieron una infancia marcada por abusos, hechos violentos, el consumo problemático de sustancias y la falta de antecedentes condenatorios. Generó un trastorno de personalidad llamado trastorno límite e inestable de la personalidad, sumado al consumo de sustancias desde una edad temprana, lo que se denomina patología dual, comprometiendo su conducta, impidiéndole generar respuestas adaptativas.
El episodio que definió la suerte judicial de Llanquín ocurrió el 11 de octubre de 2024 en el local La Vonte de calle Tiscornia. La mujer escondió una panceta entera y varios cepillos de dientes entre sus ropas. Cuando los empleados la descubrieron, se produjo un forcejeo. En medio de la pelea, asestó un puntazo con un arma blanca a uno de los hombres que intentó retenerla. La herida fue grave, con riesgo de vida, y requirió meses de recuperación. Llanquín fue detenida poco después en la esquina de Sáenz Peña y Santa Cruz.
Por ese hecho se la acusó de robo doblemente calificado por uso de arma y lesiones graves. La prueba fue contundente: testigos directos y las imágenes de las cámaras de seguridad. Contando solamente ese hecho, la escala penal iba de 5 a 15 años de prisión.
Pero se trató de una seguidilla interminable que incluyó al menos seis atracos contra el mismo comercio de calle Mitre. “Todo Moda” se convirtió casi en su blanco habitual, a tal punto que las empleadas ya la conocían y tenían su foto en el mostador. Ingresó varias veces en distintos meses o en días consecutivos, de mañana, de tarde y de noche, robó infinidad de elementos y amenazó con apuñalar a las empleadas que intentaron detenerla.
Pero también atacó dos cadenas de supermercados, golpeando en una de ellas a una empleada de seguridad. La mayoría de las veces actuó en soledad, pero en otras se valió de la ayuda de un hombre que generó un disturbio en el comercio para allanarle el camino en la confusión. También con otros tres sujetos que la acompañaban en uno de los episodios.
La fiscal Alejandra Bartolomé y el abogado querellante Mauro Lescano, en representación de uno de los comercios afectados, estuvieron de acuerdo en todo. La defensa, a cargo de la abogada Ana Vera, pidió que se tuviera en cuenta la historia personal de su pupila.
Un informe del psiquiatra forense de la Cuarta Circunscripción sostuvo que al momento del hecho más grave, Llanquín estaba lúcida y comprendía la criminalidad de sus actos. Sin embargo, también destacó que desde la adolescencia se vinculó con el consumo de drogas, que su vida estuvo marcada por abusos y la violencia, según la propia imputada confió en las entrevistas. Su abogada completó diciendo que su reacción agresiva es “la única forma que conoce” para resolver conflictos.
Con esos argumentos, el tribunal aceptó la propuesta de juicio abreviado y condenó a Llanquín a cuatro años de prisión efectiva, por debajo del mínimo previsto para el robo agravado, declarando la inconstitucionalidad de la norma en el caso y considerando su imputabilidad disminuida.
Para los jueces los botínes que integraron los robos mostraban cierta disminución de la capacidad de la mujer, porque sustrajo un repertorio de cosas que "casi no tienen sentido", de "poca utilidad" e ingresando seis veces al mismo lugar en el que hay cámaras, "lo que demuestra cierta irracionalidad". "Es evidente la vulnerabilidad", concluyeron. Además, confiaron que el consentimiento de uno de los damnificados les allanó el camino y se los hizo más fácil.
La decisión judicial busca, según explicaron, dar una respuesta proporcional pero también abrir la puerta a un tratamiento por adicciones durante el cumplimiento de la pena. Para los comerciantes, y a la sociedad en general, en cambio, la condena deja sabor a poco frente a la violencia y la reiteración de los hechos que como se dijo incluyeron un robo doblemente agravado por el uso de arma y las lesiones a la víctima, cuatro hechos de amenazas, cinco robos simples, otros tres en grado de tentativa, dos hurtos simples y otros dos en grado de tentativa, además de un hecho de atentado y resistencia a la autoridad. El concurso real para todos esos delitos ofrecía una escala penal de 5 a 50 años de prisión -aunque la sumatoria de los máximos de escala superaba ampliamente ese tope máximo establecido en la legislación-.
Llanquín permanecerá detenida en el penal 3 de Bariloche, donde ya se encontraba alojada desde hace aproximadamente un año, aunque la defensa adelantó que esperará una nueva pericia psiquiátrica para solicitar el arresto domiciliario. Y pronto podrá comenzar a gozar los beneficios que propone el régimen carcelario, como las salidas transitorias. El compromiso de su defensa fue trabajar en un plan de rehabilitación para que, cuando cumpla la condena, tenga alguna posibilidad distinta a la que conoció hasta ahora.