2025-09-07

Un piloto de Mirage y A-4B en el Memorial de Malvinas en Bariloche: la historia de "Arpón" Rojas

Ex combatientes de Malvinas de distintas partes del país, estuvieron invitados a la inauguración del Memorial de Malvinas en Bariloche.

No era simple elegir a quién entrevistar porque cada uno cumplió funciones específicas al momento de defender la soberanía de nuestras islas.  El Brigadier Mayor Mario “Arpón” Roca voló durante la guerra el sistema de armas A4 B y Mirage.

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Con respecto al Memorial dijo “Es muy impactante ver a este Mirage en su cuna final y ver como la comunidad nos acompaña a todos los ex combatientes en esta jornada tan especial”.

Su mirada quedó detenida en el avión que ahora reposa en una torre sobre las aguas del Nahuel Huapi.

Rojas vive en Buenos Aires “sabía que desde hace mucho tiempo venían trabajando para lograr este espacio así que desde entonces estaba ansioso porque llegara este momento”. Agregó que “es un privilegio y un lujo y me llena de orgullo ver que los barilochenses festejen de esta manera la gesta de Malvinas”.

Durante el conflicto, el teniente Mario Roca, de 25 años, volaba en el Grupo 5 de Caza de la V Brigada Aérea, ubicada en Villa Mercedes, San Luis. Estaba casado y tenía un hijo, y otro en camino. Como piloto de caza, había cumplido con todas las etapas operacionales en el avión A-4B Skyhawk. Estaba muy preparado y había cumplido todas las exigencias por lo que se había convertido en un piloto apto para el combate.

 

Su aporte en la guerra

En una charla que brindó en el Museo Nacional de Aeronáutica relató su experiencia en Malvinas, advirtiendo que el 2 de abril de 1982 se enteró de la guerra por medio de una radio.

“No pudimos dimensionar antes que se venía todo esto, pero teníamos en claro cuál era el esfuerzo que nosotros podíamos hacer. A diferencia de otras fuerzas, la Fuerza Aérea no puede operar si no lo hace en forma sistémica, es decir, que no puede sacar ninguno de sus componentes para que el todo funcione. ¿Y cuál fue el esfuerzo que tuvimos que hacer? En 74 días de combate, se hicieron todas las misiones. Teníamos una buena eficiencia aplicada en lo que estábamos haciendo”.

Roca, confesó que la primera vez que había visto un barco había sido a través de la mira de un avión y fue desde el barco que estaba en Río Gallegos que usaban para practicar tiro antes de Malvinas. “El segundo que vi, fue un barco inglés en plena misión”.

Con respecto a esto último, narró: “A mí me tocó la misión del 13 de junio atacando el puesto comando de los británicos. Ya sabíamos que era indefectible que las tropas británicas, esa noche o la noche siguiente, iban a producir el asalto final a Puerto Argentino. Nuestro trabajo era retrasar el final. Éramos dos escuadrillas, con 4 aviones cada una. Apenas sobrevolamos Malvinas, uno de los líderes de la Escuadrilla “NENE”, el capitán Antonio Zelaya se tuvo que volver porque tuvo problemas graves de combustible, así que continuamos al blanco la Escuadrilla “CHISPA” y los tres aviones “NENE” que pasaron atrás”.

 “Había nevado y teníamos que volar en una isla que era toda igual, con una variable de viento muy grande. Los cálculos que teníamos que hacer eran todos prueba-error y la carta de navegación era lo único que teníamos. Solo un avión por escuadrilla tenía el sistema de navegación OMEGA, que en aquella época era top pero tenía un margen de error de 2 millas (4 km)”.

“Volando bajo, sin pensar mucho, lo que teníamos que tener gráficamente marcado era a qué lugares no teníamos que sobrevolar, los lugares prohibidos de vuelo porque la artillería nuestra estaba activa. La capacidad de ingenio y la capacidad de adaptabilidad nos permitió resolver muchas de estas cosas”.

 

 

 

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